EL JAZMÍN MUERTO (Julio 2016)
Mi jazmín superviviente
de temporadas austeras,
que aun gimiendo moribundo,
salió vivo de las guerras
contra insectos sigilosos,
y el sol rugiendo en las piedras,
se está abrasando en silencio
hasta la muerte más seca.
Ya sus hojas se han mudado
a un marrón turbio de tierra,
y ni el agua lo revive,
ni el fresco en la noche quieta
le restituye las ganas
de agarrarse a la existencia.
Se le ha parado la vida
sin un atisbo de vuelta,
y sus flores se quemaron
antes de sentirse abiertas.
Tiene la muerte calada
tan en el fondo, concreta,
que en vez de ser un jazmín
más parece dos gardenias.