LLEGADA A LUQUE EN AGOSTO (tras hacer senderismo muchos kilómetros durante muchas horas. Allá por 2006 ó 2007)

LLEGADA A LUQUE EN AGOSTO (tras hacer senderismo durante muchos kilómetros y horas)

Los monstruos del averno

han mordido la tierra,

y sus graves eructos

salen en ígneas grietas.

El fuego se ha instalado

debajo de las piedras,

y el pueblo se refugia

con llaves en sus puertas.

La ausencia de agua duele

y la calor aprieta,

la canícula asola,

y las almas se encierran.

La sombra es un recuerdo

que cada casa sueña,

y el sol un enemigo

que en toda su grandeza

va desecando restos

de fresco en las aceras.

Hay un vacío anclando

la flama por las calles,

una huida perpetua

donde no queda nadie.

Hay una fuente seca,

¡no puede ni tocarse!,

con su estructura en llamas

y sus grifos que arden.

Se mastica el silencio

en la boca sin aire:

la sed acorralada

va cuajando la sangre.

No hay ni una ventana

que abra sus cristales,

ni una rendija al viento,

ni alguna voz que hable,

solo un brusco desierto,

un abandono exangüe

donde un reloj avisa:

¡las cuatro de la tarde!  

Deja un comentario