EN EL BALCÓN, MI ATALAYA (Julio 2026)

EN EL BALCÓN, MI ATALAYA (Julio 2026)
Desde aquí arriba,
en el balcón marmóreo de los años,
la vida se me ha hecho más pequeña,
más contables los días, tan finitos
como infinitas eran las mañanas,
cuando aún me sobraba juventud
y la cuesta era un punto muy lejano.
En la distancia
que me da la virtud del oro viejo,
me asomo a los detalles de las cosas
como a un acertijo descifrado,
y desprendo una luz que todo alumbra,
a pesar del dolor inevitable,
y de la estricta norma de las células.
Todo se esfuma.
Las ingrávidas alas de hace tiempo
como flores de arena se deshacen.
Y sin embargo, todos los misterios
despliegan su esplendor, sin más cerrojos,
y se abren cual lavanda en pleno julio,
trasminando la tierra en su color.
Desde aquí arriba,
desde esta atalaya tan costosa
que tuve que pagar con la vejez,
la claridad me abruma y me alimenta,
y encaro los segundos como uvas
que saboreo al fondo de la boca,
con un pálpito hueco que no cesa.
Desde aquí arriba.
Desde el balcón.
KILÓMETROS (Marzo 2016. Versión B)

KILÓMETROS (Marzo 2016)
Las horas se derraman por el suelo,
como el agua traviesa de una fuente.
Se me hacen grandes, hondas oquedades,
torbellinos de niebla sin sustancia.
Me pongo a caminar, sin un destino,
como los tiovivos de la feria,
gastando suela en recorridos torpes,
en kilómetros vanos, en silencio,
para guardarme el sol en la cartera,
y secar la humedad de las paredes
con el grueso calor del mediodía,
o el plantel colorido de las tardes.
Voy con mis pensamientos conversando,
llego hasta el mar, los árboles, los perros,
arena, flores libres, viento, voces,
risas de niños, ojos que no esperan,
manos que trazan nombres en la brisa…
Yo paso cerca, como un cuadro ajeno,
y broto de la nada hacia la nada,
los dejo atrás en mi camino absurdo,
con el rumbo vacío y sin palabras.
Siguen mis pies su ansia testaruda
hacia el rumor del pueblo, blanca sombra,
y voy adelantando los perfiles
que se esfuman de prisa en sus siluetas
de visiones fugaces, y me sumo
a ese crisol antiguo de las calles,
donde recojo restos de oraciones,
y pinceles dispersos por la acera,
señales que te miran, puertas, copas,
escaparates ávidos de luz,
bolsos con sus mensajes de sorpresa,
gente de dos en dos, de tres en tres,
que nada saben sobre soledades,
en los bares sin fin del ajetreo
que la ciudad alberga en sus entrañas.
Podría haber llegado al otro extremo,
podría haber cruzado este planeta
con todo este arsenal de pasos solos,
con los labios a cuestas, tan cerrados,
con mi única sombra tras la espalda,
repetidos kilómetros en vano.
NUNCA HE SIDO TAN LIBRE (JUNIO 2026)

NUNCA HE SIDO TAN LIBRE (Junio 2026)
Nunca he sido tan libre como ahora,
nunca a solas tracé para mis pies
esos mapas de tiza que después
iban a urdir mi vida tras la aurora.
En este instante ya no se demora
mi voluntad cosida del revés,
ni se agota mi espíritu a través
de una prisión de dudas a deshora.
En cambio, caigo en esta turbulencia
que me roba mi cuerpo, convertido
en un débil guiñapo sin sentido.
Y aun cuando ya gané la libertad,
y la luz se desborda en mi conciencia,
mis huesos se corrompen sin piedad.
QUITADME EL CORAZÓN (No recuerdo cuándo lo escribí. Quizás Diciembre de 2015)

Quitadme el corazón (2015??)
Quitadme el corazón, que no lo quiero,
arrojadlo a las ascuas de su suerte,
luchar con lo imposible es vano esmero,
quiero andar sin latidos por la muerte.
Me arrastran hacia el fuego crudamente
mi sangre y el destino en alianza,
mientras yo con las uñas y los dientes
le marco el surco a la desesperanza.
Quitadme el corazón, que no lo quiero,
que ya he gastado el peso de mi vida.
Demasiado viví y ya no espero
ningún milagro que cure mi herida.
Actuación Virgi y Los Forajidos Ateneo de Cádiz 2026
SE VAN, SE VAN (MAYO 2026)

SE VAN, SE VAN (MAYO 2026)
Las ágiles palomas de los dedos,
se van tras la tormenta del otoño.
Se vuelven burdos troncos retorcidos,
sin anidar de abejas ni de aves,
caos en la maleza aprisionado,
donde las hojas solo son recuerdos.
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La decisión rotunda de las piernas
se diluye en las sombras, cual cenizas
que cedieron el rojo de su fuego
a la estela febril que deja el humo.
Sacan la blanca faz de la bandera
antes de que terminen su viaje.
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Caminar es tarea de gigantes,
enfrentamiento inútil contra el barro
y arenas movedizas, y grilletes
que arrastrar hacia arriba por las cuestas,
y allá en la cima asoman los cristales
que translucen las cosas cotidianas.
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El tiempo es un tirano que soporta
su ruleta de hielo en el azar:
señala sin piedad su cruel castigo
sobre los pobres seres, incapaces,
que acaban por rendirse en el silencio,
y asumir que han perdido la batalla.
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Se van, se van aquellos tiernos años,
cuando mover los brazos o las piernas
era una pieza más del día a día,
solo un acto sencillo del instinto,
algo tan simple como respirar,
consecuencia vital de la existencia.
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Se van, se van, nos dejan suspendidos
en una incongruencia inexplicable:
el espíritu entero, iluminado
por colores que agitan las mañanas,
y el cuerpo acurrucado en un rincón
con el miedo tatuado en los talones.
VACÍO (SEPTIEMBRE 2020. RETOCADO MAYO 2026)

VACÍO (Septiembre 2020)
Mi pájaro en su oronda juventud
columpia el trino azul de la mañana;
su esencia, tan vital, marca compases
en el áureo silencio, y despereza
el último resquicio de la noche.
Yo lo miro y me acuerdo de los días
cuando aún me habitaban los amores,
con las guirnaldas en el corazón,
frenético de auroras sometidas
y colmado de angustias indomables,
en el torrente cálido y arcano
de una entrega total y sin fisuras.
Era una suerte de disolución,
de correntía extensa y desplegada,
derramando, en sutiles inconsciencias,
las armas por el suelo, en pacto inútil,
más restos de equipaje, apenas tibio,
a cambio de minutos imposibles,
vendavales de flores imperfectas,
y de años de espera en el umbral.
Era una condición de tiempos tiernos,
de corazón abierto desde el fondo,
(puertas sin llaves y sin vigilancia,
en una expectación casi infinita),
de rendición constante cada hora,
de no saber ser libre en soledad…
La edad me ampara ahora en su blindaje,
ajustando los goznes de metal,
y cruzando pestillos en los huecos
del músculo vacío que aún palpita,
en una libertad grande y resuelta
donde su masa ya no tiene sitio.
No hay mariposas ni aleteos breves,
sino una calma espesa y contundente
que se abruma al mirar en el espejo
dibujos de memoria descarnada.
No quisiera volver, ahora no.
Ahora que contemplo desde lejos
la presión de ferrosa gravidez
en latidos lastrados por la ley
(esa ley tan antigua como el aire
del ingrato vaivén del sentimiento),
no volvería, tras hallarme entera,
yo misma al viento por primera vez…
Mas, a veces se añora hasta el dolor
en el inmenso páramo vacío.
ACTUACIÓN ATENEO DE CÁDIZ VIRGI Y LOS FORAJIDOS 2025
Primera Fila (2018)
Vuelvo a poner esta entrada, con este poema cantado, porque la que tenía no deja ver el vídeo. Espero que esta vez sí se pueda ver.