ATARDECERES PERDIDOS (24 Octubre 2021)

A mi casa de Benaocaz.

ATARDECERES PERDIDOS (24 Octubre 2021)

Se ha diluido el fondo del paisaje,

mi reino, tan extenso y solitario,

la íntima expresión del sol diario,

claras alturas de dorado encaje.

Nunca más sentiré el tranquilo orgullo

de contemplar la fuga de la tarde

desde la amplia terraza, en quieto alarde,

yo gobernando el centro del murmullo

del silencio viscoso de la tierra,

mientras el tintineo vespertino

se escondía en las curvas del camino,

y entre los verdes dientes de la sierra.

El sueño se cumplió, duró un momento.

Un trozo de niñez por la ventana

fue el resorte de luz que una mañana

me hizo firmar papeles en el viento.

Lo devolví. La cuesta desanduve.

Las llaves apagué bajo la alfombra,

pero acaso, quizás, quede una sombra

en el rincón de cal que un día tuve.

MICRORRELATOS: Y LUEGO LA INÚTIL SOY YO (Agosto 2021)

Y LUEGO, LA INÚTIL SOY YO

 ¡Dios mío! ¡12.000 euros! El irresponsable de mi marido ha sacado todos los ahorros de la cuenta para “prestárselos” al enganchado y retorcido de su jefe, que según dicen, anda metido en asuntos muy turbios. Debe ser que el muy imbécil quiere participar en esos negocios oscuros, porque si no, ¿a santo de qué le brinda al jefe todo lo que quedaba tras vender el piso de mi madre? Ya puedo despedirme de ese dinero, que en justicia es mío. Y él sin ganar un céntimo, sin cobrar las comisiones. ¡Y luego, la inútil soy yo!

 ¿Cómo pudo retirar tanto dinero de la cuenta familiar sin mi permiso, ni mi firma? Seguro que, al revés, a mí no me dejarían…

 ¿Cómo vamos a mantener a la familia?

 ¡Qué oportuno el teléfono! <<¿Diga? ¿Cómo? ¿Han encontrado al jefe de mi marido cosido a balazos?>> ¡Ay, Dios mío!