VACÍO (05 Septiembre 2020)

VACÍO (05 SEPTIEMBRE 2020)

Mi pájaro en su oronda juventud

columpia el trino azul de la mañana,

su esencia, tan vital, marca compases

en el áureo silencio, y despereza

el último resquicio de la noche.

Yo lo miro y me acuerdo de los días

en los que aún me habitaban los amores,

con las guirnaldas en el corazón

frenético de auroras sometidas,

y colmado de angustias indomables

en el torrente cálido y arcano

de una entrega total y sin fisuras.

Era una suerte de disolución,

de correntía extensa y desplegada

derramando en sutiles inconsciencias

las armas por el suelo en pacto inútil,

y restos de equipaje apenas tibio,

a cambio de minutos imposibles,

vendavales de flores imperfectas,

y de años de espera en el umbral.

Era una condición de tiempos tiernos,

de corazón abierto desde el fondo,

(puertas sin llaves y sin vigilancia,

en una expectación casi infinita),

de rendición constante cada hora,

de no saber ser libre en soledad…

Ahora la edad me ampara en su blindaje,

incrustando los goznes de metal

y cruzando pestillos en los huecos

del músculo vacío que palpita

en una libertad grande y resuelta,

donde su masa ya no tiene sitio.

No hay mariposas, ni aleteos breves,

sino una calma espesa y contundente

que se abruma al mirar en el espejo

dibujos de memoria descarnada.

No quisiera volver, ahora no,

ahora que contemplo desde lejos

la gravidez metálica y absurda

de latidos lastrados por la ley

del ingrato vaivén del sentimiento,

no volvería después de hallarme entera,

yo misma al viento por primera vez…

Mas, a veces se añora hasta el dolor

en el inmenso páramo vacío.

LA NIÑEZ DE LAS MANGUERAS (04 Agosto 2020)

LA NIÑEZ DE LAS MANGUERAS (04 AGOSTO 2020)

Hallé otra vez la libertad del agua,

su frescor reforzado en el paisaje

de la altiva montaña del verano,

(fina humedad, como un visillo al viento,

un arcoíris de calima al frente).

Y entonces la niñez, su juego antiguo

en la temperatura desbordada,

se coló por los surcos de las gotas,

como en aquella infancia desprovista

de caprichos ajenos y costosos,

(los chiquillos batidos en la flama

agresiva del basto sol de Julio).

Siento el acuoso canto de los grifos

que entonces bosquejaba fantasías

y planes al alcance de los pobres,

(los mitos de la playa tan distantes

como un sueño de vaho, piel de trébol

en la ruin lotería del reparto).

¡Qué agua tan hermosa y esperada

en aquellas carencias indomables!

¡Cuánta felicidad en la escasez

y en la magia infantil del vidrio vivo,

a pesar del vacío de las huchas

y de la frustración de los mayores,

sudando el equilibrio de su esfuerzo,

mas sin su recompensa de justicia!

¡Cuánta alegría gratis en el patio

que iba oleando a ritmo de manguera,

los bañadores raídos de los niños

al libre chorro de las vacaciones

y el barrio inmerso en la agreste canícula!

Equivocaciones (03 Agosto 2020)

Equivocaciones (03 Agosto 2020)

Estribillo 1:

Ya, ya ,ya , ahora da igual,

Ya ,ya, ahora da igual.

Nada va a cambiar.

Estribillo 2:

Caminos de arena,

Miro hacia atrás,

Mi alma en un hatillo

Que se sale al andar.

Un itinerario

De lluvia en el mar.

Equivocaciones,

Cicatrices de sal.

Estribillo 1:

Ya, ya….

Recuerdo el día en que decidí

Lanzarme por el cañón

De un triste precipicio que

No tenía solución.

Con las entrañas muy abiertas, tan

Pesadas como el metal

En una dura rendición

De entrega incondicional.

Estribillo 2:

Caminos de arena

Miro hacia atrás

Mi alma en un hatillo

Que se sale al andar.

Un itinerario

De lluvia en el mar.

Equivocaciones,

Cicatrices de sal.

Estribillo 1:

Ya, ya , ya, ahora da igual…

Las decisiones del atardecer

Cayeron sobre el reloj

Como alguna condena que

Se incrusta en el corazón.

Con la cordura fuera de lugar

Ya no quedaba la opción

Para poder multiplicar

Las fuentes de la ilusión.

Estribillo 2:

Caminos de arena…

Son tantos años de memoria que

Se me atraganta el pensar

Que he malgastado en un error

Mi sola oportunidad.

Este es un juego tan perturbador,

Sofisticado y cruel,

Que sólo te permitirá

Tirar el dado una vez

Estribillo 2:

Caminos de arena,

Miro hacia atrás,

Mi alma en un hatillo

Que se sale al andar.

Un itinerario

De lluvia en el mar.

Equivocaciones,

Cicatrices de sal.

A MI PRIMO FERNANDO (21 Julio 2020)

A MI PRIMO FERNANDO (21 Julio 2020)

Tu imagen me transporta: juventud,

nosotros con el futuro en la frente,

y nuestra fantasía adolescente

dando por hecho el don de la salud.

Recuerdo los domingos, los veranos,

el agua azul, nosotros en pandilla,

las mochilas, refrescos, la tortilla,

el arte de la vida en nuestras manos.

Y ahora el Destino cuece, sin pensar,

su evocación taimada, su veneno,

que sin más te ha arrastrado a su terreno

en el desorden agrio del azar.

La muerte, agazapada en una esquina,

te impuso su injusticia. No lo entiendo.

Tú quedarás por siempre sonriendo

junto al borde del agua en la piscina.

BRIJANA (26 Junio 2020)

BRIJANA (26 Junio 2020)

Llegó de pronto. Silueta sencilla.

Nos llamó, juguetona, desde fuera,

como empujada por la primavera

su joven condición de mantequilla.

Una bolita inquieta y amarilla,

ojos de lista, plumaje de cera,

su instinto le cambió la vida entera,

la libertad como una lamparilla.

Y se hizo a la ley de mi sonido

desde que apareció por mi ventana,

hasta imitar mi voz y mi silbido,

saludando, festiva, mi mañana,

y mi diario regreso. Se me ha ido.

Trece años me dio. ¡Adiós, Brijana!

HOJAS (22 Junio 2020)

HOJAS (22 Junio 2020)

Dos hojas en la brisa,

sin esperarlo,

con el alma en la boca

se han encontrado.

Se regalan los ojos,

guardan los labios,

las palabras son sombras

dobles del árbol.

Las raíces del hambre

atan las manos

para sellar con hierro

cualquier pecado,

pero asoman las flores

limpias del campo,

las que en el fondo verde

no se secaron,

y las hojas ya viejas

en besos largos,

agitan los recuerdos

en un abrazo.

En una rama antigua,

sueñan los pájaros.

Las hojas han caído,

y sin embargo,

en su viaje del suelo

siguen temblando.

LOS TONOS DE LA PRIMAVERA (09 JUNIO 2020)

LOS TONOS DE LA PRIMAVERA (09 JUNIO 2020)

                El cristalino azul del cielo aparece estampado de nubes como lunares únicos en su forma, que quizás recuerdan a las nubes que cruzan el cielo animado de “Los Simpson”. Sirven de originales sombreros al relieve abrupto de las montañas, como diseños locos y libres para cualquier imaginación. Los montes muestran sus siluetas soberbias, unas veces a través de las múltiples aristas de la roca magnífica, casi inquietante, y otras veces al abrigo de esa vegetación descarada de la que presume la arrogante primavera, con su paleta de verdes, azules, grises, y ocres amarronados, como pegotes caprichosos aquí y allá, en una composición casi onírica.

 El sol de este mediodía, sereno y tranquilo sobre la sierra, penetra en mis poros ávidos de luz y calor, pero no ruge enojado, sino que deja caer su tenue tinte de suavidad comedida. Es como un sol de invierno, ese que incluso se agradece, aunque aprieta un poco más osado en su escalada por el termómetro. Sin embargo, ni siquiera llega a rozar la agobiante e imperturbable contundencia de los rayos estivales, con sus despiadadas sentencias sensoriales de desierto ardiente. No se acerca en lo más mínimo a ese sol áspero que impulsa al cuerpo a buscar, incómodo y casi desesperado, el alivio salvador de la bebida fresca, y el refugio necesario de la sombra. No. Aquí, hoy al menos, hasta el sol del mediodía obedece a la mesura.

 Y lo mejor es el silencio. No es un silencio absoluto, pues eso no existe ni en los hielos perdidos de la Antártida. Hay en cambio un silencio de calidad, donde los sonidos son leves y selectos. Ninguna onda sonora sobrepasa el grado mínimo en la escala auditiva, y los tímidos ruidos que se difunden como briznas al viento, lo componen solamente lejanos ladridos, adormilados en la distancia, pequeños trinos de algún romance primaveral que se mezclan con la conversación secreta de algún coro de pájaros, y el zumbido intermitente de insectos, que fluctúa en su emisión como una radio que pierde su cobertura de vez en cuando entre los riscos. También se suman los balidos de las ovejas, contándose sus cosas a lo lejos, en medio de un pianísimo tintineo de cencerros que las acompañan en su camino hacia los pastos abiertos en el verde reclamo de la montaña. Y para completar el curioso concierto, los gallos repiten su estribillo improvisado en una letanía irreverente de cacareos, mientras las gallinas van salpicando de tonos altos y breves pizzicatos toda la partitura en su conjunto.

 Estos tonos intermedios y suaves son los que nos recompensan con una sublime sensación de paz.

PEQUEÑAS CONVERSACIONES CON MI NIETA: LA PANDEMIA Y SUS CONSECUENCIAS (08 Junio 2020)

PEQUEÑAS CONVERSACIONES CON MI NIETA. LA PANDEMIA Y SUS CONSECUENCIAS (08 Junio 2020)

  • ¡Esperanza, cariño, tienes que terminar la tarea de hoy!
  • Pero, Abuela, ¡estoy harta ya!
  • Ya sé que estás harta de hacer ejercicios sin la presencia de tus amigos del cole. Ya sé que es tremendamente aburrido abrir los libros y pasar sus páginas sin compartir el contenido con tus compañeros, sin poder intercalar sus graciosos comentarios, cuajados de risitas acuosas como cascadas de azúcar, y sin la recompensa del juego, como un premio de colores, al llegar el recreo…
  • ¡Ay, qué cosas dices, Abuela, más raras! ¡Vaya palabras! Pero creo que te refieres a que me parece muy extraño dar las clases así, sola en casa, sin mis profes ni mis amigos, y eso sí que es verdad: echo mucho de menos mis clases de todos los días en la escuela.
  • Pues, sí, veo que esta situación te altera. Por eso te ha dado por la llantina fácil y constante, mucho más que cuando eras sólo un bebé, tal vez porque a veces te sientes sensible y perdida como gallina en corral ajeno. ¿Por qué lloras tanto? Tú nunca has sido llorona, y ahora por cualquier cosa, por nimia que sea, acuden las lágrimas a tus ojos, y la rabieta quisquillosa a tu gesto, como si una sarta de contratiempos oscuros te hubieran azotado el ánimo hasta disipar ese entusiasmo alegre que siempre has llevado en la mirada.
  • No sé muy bien qué dices, Abuela, pero quizás hablas de que esto no me gusta, y eso es cierto. ¡Quiero que volvamos a la vida normal! ¡Quiero ir al colegio por la mañana y ver a mis amigos y a mis profes!
  • Bueno… A eso hay que añadir el tema de la pelusilla que te ha entrado por el hermanito o hermanita que viene en camino. Tanto te come el asunto, que no quieres más que mimos y atención a todas horas. Son muchos cambios del tirón, ¿no? Yo te comprendo, mi amor, pero aun así, ¡no me vayas a llorar otra vez, por favor! ¿Me prometes que no vas a llorar de nuevo?
  • ¡Puff! Eso es muy difícil. ¿Vale si te prometo la mitad?
  • ¡Bueno, de acuerdo! La mitad. Mejor que nada…

LOS HERMANOS RECOMPUESTOS (31 Mayo 2020)

LOS HERMANOS RECOMPUESTOS (31 MAYO 2020)

La negra flecha que me hería antaño,

la escisión de mi sangre desprendida,

se suelda dulce. Una estrella encendida

es sutura de luz del agrio daño.

El Bien, que siempre estuvo, es como un paño

que limpia de amargor y hiel fundida

los bordes enconados de la herida,

sin el rencor podrido del engaño.

De la piel plateada del estaño

nuestra fraternidad, un día perdida,

flota en el premio de un azar extraño

nacido de raíz sólida y fuerte,

y recobra la herencia de la vida

en el cristal alado de la suerte.

PEQUEÑAS REFLEXIONES EN PROSA SIMPLE. AMBIENTE DE DESASOSIEGO (26 Mayo 2020)

PEQUEÑAS REFLEXIONES EN PROSA SIMPLE. AMBIENTE DE DESASOSIEGO. 26 MAYO 2020

                Acabo de terminar de ver una serie de coproducción internacional, (incluida la intervención española), titulada “White Lines”. Puedo afirmar que, en mi humilde opinión de ávida espectadora, el resultado final conforma un producto bastante digno, el cual atrapa sin lugar a dudas nuestra atención, hasta llegar a esa respuesta visceral que de algún modo nos involucra como parte de lo que va sucediendo, gracias a una confección minuciosa y entretenida, donde destaca la calidad de la interpretación que lleva a cabo el cuidadoso reparto de actores y actrices, como, por ejemplo, el siempre acertado Pedro Casablanc, el meticuloso Juan Diego Botto, o la actriz protagonista, eje de la historia, Laura Haddock, que aguanta un sinfín de primeros planos de desbordante carga emocional con una impecable capacidad de expresión.

 No es mi intención hacer crítica de la mencionada serie, aunque ya he marcado algunos detalles bastante positivos sobre la misma, ni tampoco destripar la historia, para acabar estropeando su desarrollo a posibles audiencias, es decir, lo que ahora se denomina hacer “spoiler” (de “spoil”, estropear, arruinar). No, ni mucho menos. Lo que me gustaría contar, si es que el enjambre de palabras que me sacude me lo permite, es la sensación de absoluto desasosiego que me produce la turbia atmósfera en la que se engarza la trama de este thriller.

 La historia transcurre fundamentalmente en la isla de Ibiza, bailando entre la actualidad y ciertos acontecimientos que tuvieron lugar en los 90. Se presentan de vez en cuando una serie de saltos al pasado con el objetivo de describir con claridad y en su entorno propio, la vida de los personajes durante su adolescencia en su Manchester natal, para explicar el devenir de las circunstancias y crear los contrastes entre los dos entornos que perfilan sus diferentes personalidades.

 Sin embargo, no es la red de suspense que envuelve el relato, ni tampoco las historias colaterales que orbitan alrededor del thriller principal lo que me causa ese desasosiego que ya he nombrado anteriormente y que además da título a esta Pequeña Reflexión. No es el inesperado hallazgo de un cadáver, ni el extraño cambio conductual que se opera en la protagonista (como de hecho suele ocurrir con frecuencia en la vida real a cierto tipo de turistas) al verse libre de las trabas morales de su casa y su familia, y tras sumergirse en un ambiente donde las normas se disipan, lo que da lugar al mencionado desasosiego, aun siendo temas de sobra interesantes. No lo es tampoco la extensa corrupción del dinero, que siempre acaba manchándolo todo en cualquier clase de situación, ni los derroteros que terminan adoptando los otrora amigos de juventud. Nada de eso, a pesar de pertenecer también al manojo de asuntos claves que conmocionan nuestro interior, es la fuente de esta sensación de asco que me invade en el transcurso del visionado de la serie. Lo que me levanta el estómago hasta casi la náusea son las imágenes que muestran las delirantes y febriles fiestas de Ibiza, donde la exageración y la locura impensables toman cuerpo en la realidad más perturbadora, como en las míticas orgías de algunos emperadores romanos, pero mucho más al alcance de la mano que aquéllas, y por tanto, mucho más difundidas en la sociedad de estatus medio, pues cualquier niñato o niñata de tres al cuarto puede apuntarse a la podrida lista de la depravación, y lo que es peor, con la creencia absoluta de que con ello forma parte de lo “más de lo más”, cuando no es más que un guiñapo manipulado. Y es que esas fiestas, que supuestamente son el paradigma de la diversión llevada a su punto máximo, componen de hecho los sueños de mucha gente que las imagina y se imagina en ellas con envidia, y con el profundo deseo de convertirse alguna vez en partícipes directos de su frenesí desaforado. Pero para mí, no son más que la expresión más exacta de la degradación humana, la pura encarnación de unos crueles agujeros negros que chupan las esencias más preciadas del ánimo y de todo aquello que nos define como personas.

 Me resulta vomitivo observar cómo creen que “se lo están pasando bien” una multitud de seres que deambulan absolutamente perdidos, con la memoria machacada por la amnesia pertinaz de las drogas y el alcohol que les roba hasta el control de sus propios recuerdos, para entregarlos, como marionetas sin alma ni voluntad, en las manos de un puñado de lobos (narcos, capos, camellos) que los manejan a su antojo, y los miran desde arriba mientras hacen uso de su total poder de manipulación en su propio provecho y enriquecimiento.

 Esas criaturas que danzan sin rumbo ni conciencia de sí mismos, al ritmo de una felicidad química y artificialmente construida en una pantalla de humo, se vuelven piltrafas, pingajos de carne despojada de autonomía, blancos fáciles para los lobos hambrientos, y también para los trastornos mentales, la enfermedad y la muerte, pues la Dama de Negro siempre acaba pasando factura, aunque aparezca disfrazada en los coloridos trajes o el blanco mentiroso que flota en las fiestas ibicencas.

                No es la edad la que habla. Esta honda sensación de desagrado antes tales conductas las he experimentado toda mi vida, incluso en mi juventud. Jamás, jamás, jamás me ha conquistado ni la más nimia atracción por ese mundo opaco de las falsas alegrías, esos escenarios donde la gente brinca fuera de sí, imbuidos todos por las sombras de un oscuro ritual que nunca pueden manejar ni desentrañar, como los abducidos por el poder de las sectas, con igual dosis de sugestión e igual autoengaño, ese que a la postre, siempre les es rentable a los mismos.

                Eso sí, en cualquier caso, por si a alguien le surge la pregunta, diré que White Lines me ha gustado mucho, y merece la pena ver la serie.