EL TIEMPO HERMAFRODITA

EL TIEMPO HERMAFRODITA

A veces, cual enigma inapelable,

se carcajea el Tiempo de sí mismo:

con alma hermafrodita, su amor vuelca

en su vientre cruel, y eructa niños

que aceptan en su vida o en su olvido

la mutabilidad y la paciencia.

Entonces, cuando todo va despacio,

y se atragantan todos los segundos

con la vista en el sol, siempre en el cénit,

descubren que han gastado las mareas,

y se ahogan en océanos malditos.

Y la risa del Tiempo enamorado

se funde en un abrazo con la arena.

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