QUIERO SU RISA SIEMPRE

QUIERO SU RISA SIEMPRE (Diciembre 2025)

Mi niño de blancura

tiene sembrada el alma,

su risa de algodón

me transporta en sus alas,

me muestra el mundo abajo,

y me lleva en volandas

por la línea del cielo

donde las aves cantan.

Trae una verdad simple

en su tierna mirada,

el brillo sonriente

que limpia la mañana,

y no hay nada más cierto

ni honestidad más clara

que la luz que rebosa

por entre sus pestañas.

Sus abrazos de tierra,

de hierba, sol, y agua,

son la lluvia en el campo,

y la arena en la playa,

y en sus besos de ángel

el universo estalla

en mil joyas pequeñas

con sus guiños de plata.

Su amor es el regalo

que el infinito alcanza,

tan fuerte el resplandor

y tan pura la llama

que sujeta la vida

al cordón de la infancia.

No quiero que se agote

la voz de su inocencia,

no quiero que se agrie

esa verdad inmensa

que cruza las paredes

y los tejados peina

con su rastro de azúcar,

limón, vainilla, y menta,

y la gota de almizcle

que su cariño trenza:

quiero su risa siempre,

y ser siempre su abuela,

y guardar sus abrazos,

mis más valiosas prendas,

en mitad de la sangre

que comparten mis venas.

Mas sé que el tiempo acucia

con sus veloces piernas,

y al correr va borrando

las pisadas ingenuas,

y evita el balanceo

de las flores abiertas,

agostando amapolas

en cada primavera

con su falso destello

de los años que esperan,

y atropella a los niños

que aún creen en las estrellas.

Por eso, mientras tanto,

en este tiempo leve,

antes de que la prisa

de su carrera encierre

la estela de la magia

en un recuerdo breve,

quiero saborear

el tiempo que nos quede,

su ingenuidad dorada,

y su sonrisa siempre.

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