UN AMIGO EN EL CAMINO (Septiembre 2024)

UN AMIGO EN EL CAMINO (Septiembre 2024)

En los altos y bajos del sendero

por el que caminamos día a día,

cambias la sombra brusca, áspera y fría,

sembrando luz al aire con esmero.

Es tu mirada el hálito certero,

un justo abrazo, una mano en la mía,

un alivio en la gris melancolía,

cuando el caos agosta el mundo entero.

Desde la soledad, yo solo espero

compartir el camino en compañía

y gozar las razones que bendigo

en este temporal esparcimiento

brindado por la vida, como el viento

que se viste de la palabra “amigo”.

LA MUERTE LLEGÓ DE PRONTO (AGOSTO 2024)

LA MUERTE LLEGÓ DE PRONTO (AGOSTO 2024)

(Décimo aniversario de una muerte inesperada)

La muerte llegó de pronto

en su capucha enfundada,

emanando de tinieblas,

ondeando su negra capa,

como si fuera de noche

en medio de la mañana.

La muerte llegó de pronto

mientras el tiempo se helaba

en el tórrido verano

tras el rumor de la playa,

arrasando el escenario

la oscuridad solitaria.

La muerte llegó de pronto.

Lució su risa macabra,

sus dedos de huesos sucios

y sus turbias artimañas,

señalando el calendario

con sus uñas afiladas.  

¡Ay, qué miedo da la muerte

cuando de repente salta

y clava en un cuerpo joven

la hoja de su guadaña!

¡Qué huella queda por siempre

impresa a fuego en el alma,

cuando te miran, sin ojos,

sus viejas cuencas malvadas!

La muerte llegó de pronto

y quemó todas las cábalas

que las existencias rotas

buscan en las madrugadas,

sembrando un pavor oculto

con su conjetura exacta.

CANCIÓN PARA MARCO A DOS VOCES (Versión Agosto 2024)

CANCIÓN PARA MARCO

ESTRIBILLO

Hacia el sol

vuelan sus juegos

y todo el universo resbala en el tobogán.

Y  al mirarme con sus ojos

las puertas de la vida van en vendaval,

y se abren las cancelas de par en par.

Corretea, corretea  y surca mundos

donde los tiburones son sus amigos,

siempre sonríen.

Salta y salta, salta con los dinosaurios,

en un paisaje de colores sin fin.

ESTRIBILLO

Hacia el sol

vuelan sus juegos

y todo el universo resbala en el tobogán.

Y  al mirarme con sus ojos

las puertas de la vida van en vendaval,

y se abren las cancelas de par en par.

Me dibuja, me dibuja un garabato,

y me lo enseña para que yo le diga

qué puede ser.

Lo llenamos, lo llenamos de colores,

y las formas empiezan a aparecer.

ESTRIBILLO

Hacia el sol

vuelan sus juegos

y todo el universo resbala en el tobogán.

Y  al mirarme con sus ojos

las puertas de la vida van en vendaval,

y se abren las cancelas de par en par.

Cuando duerme, cuando duerme la inocencia

se expande como espuma por las paredes

y los rincones,

y al cantarle, y al cantarle la mañana,

su risa es el milagro de un manantial.

ESTRIBILLO

Hacia el sol

vuelan sus juegos

y todo el universo resbala en el tobogán.

Y  al mirarme con sus ojos

las puertas de la vida van en vendaval,

y se abren las cancelas de par en par.

VOZ DE NIEBLA Y FUEGO (Agosto 2024)

VOZ DE NIEBLA Y FUEGO (Agosto 2024)

La voz de niebla y fuego de mi madre

inunda los rincones de la casa:

se desenreda el sol entre sus dientes

y gorjea brillando en su garganta.

Yo, todavía en mis primeros pasos,

apenas si descifro la elegancia

con la que centellean sus fandangos,

que en ese quiebro cálido se arrancan

el cuajo crepitante de la luna,

para dejar delirios como brasas,

y su quejío va forjando el día

en la luz ancestral de la mañana.

El frenético ritmo que se agolpa

cuando la bulería bulle y salta

mientras mi madre escurre la bayeta

y canta al son que le propone el agua,

me avisa de que corre por mis venas

la dimensión antigua de mi raza,

y poco a poco se abren mis oídos

para aceptar lo que mi sangre manda.

Es la sentencia firme del destino

la que impone en la tela de mi infancia

el cante de humedad y meteoros

que en la voz de mi madre se desata,

y yo tomo el testigo de su pulso

para cantar también desde mi alma.

¡Ay, herencia de voz de niebla y fuego!

Legado ardiente, cera en mis entrañas,

sello de cauces labrados a gritos,

tu peso es oro puro en mis espaldas.

LLEGADA A LUQUE EN AGOSTO (tras hacer senderismo muchos kilómetros durante muchas horas. Allá por 2006 ó 2007)

LLEGADA A LUQUE EN AGOSTO (tras hacer senderismo durante muchos kilómetros y horas)

Los monstruos del averno

han mordido la tierra,

y sus graves eructos

salen en ígneas grietas.

El fuego se ha instalado

debajo de las piedras,

y el pueblo se refugia

con llaves en sus puertas.

La ausencia de agua duele

y la calor aprieta,

la canícula asola,

y las almas se encierran.

La sombra es un recuerdo

que cada casa sueña,

y el sol un enemigo

que en toda su grandeza

va desecando restos

de fresco en las aceras.

Hay un vacío anclando

la flama por las calles,

una huida perpetua

donde no queda nadie.

Hay una fuente seca,

¡no puede ni tocarse!,

con su estructura en llamas

y sus grifos que arden.

Se mastica el silencio

en la boca sin aire:

la sed acorralada

va cuajando la sangre.

No hay ni una ventana

que abra sus cristales,

ni una rendija al viento,

ni alguna voz que hable,

solo un brusco desierto,

un abandono exangüe

donde un reloj avisa:

¡las cuatro de la tarde!  

DE PRONTO, ÉRASE UNA VEZ (Julio 2024)

DE PRONTO, ÉRASE UNA VEZ

De pronto, érase una vez:

mi  evocación suma, quieta,

las capas que en la maleta

amontona la vejez.

¡Cómo brilla en el paisaje,

teñido de suave añil,

el regocijo infantil,

memoria en el equipaje!

Días felices, lejanos,

de calores y mangueras

salpicando las aceras

en la luz de los veranos.

Con el relieve constante

de la música en la casa,

las fechas corrían. Pasa

la niñez en un instante.

Mi madre en su eterno empeño

de quehacer en la cocina,

colgaba en alguna esquina

el halo vago de un sueño.

El crucigrama mostraba

en el papel su misterio,

y mi padre absorto, serio,

palabras escudriñaba.

Universos descuadrados

entraban por la ventana,

mas, todavía mi hermana

tenía sueños guardados.

Todos los que ya se han ido

con la sonrisa bien puesta,

alrededor de la siesta,

al blanco albur del olvido.

Fueron al alba, temprano,

la niebla en sus pies, en calma:

se queda callada el alma

con la maleta en la mano.

CUANDO VIENEN LOS VILANOS (JULIO 2024)

CUANDO VIENEN LOS VILANOS (JULIO 2024)

 La primera vez que escuché la palabra “vilano” no sabía muy bien a qué se refería. En mi afán de aprender, que permanece intacto a pesar de lo lejana que queda ya mi niñez en la tiranía del tiempo, busqué inmediatamente su significado, y según lo que pude comprobar, se denomina vilano en botánica al conjunto de pelos simples o plumosos, cerdas o escamas, que rodea la flor del cardo. Y por lo que observé en las fotos que ilustran la definición, me pareció que es lo que luego, cuando ese conjunto de pelillos plumosos sale volando a polinizar montado en el viento, se llama en algunas zonas del sur “demonio”.

 Ese era el nombre que yo le daba de niña a la bolita de pelos que traía el viento a veces en grandes cantidades, y a la que mi madre, por no sé qué curiosa tradición, otorgaba la venida de la buena suerte.

 Los recuerdo en las imágenes de mi infancia más remota, cuando me servían de acicate para correr tras ellos, como si fuese a alcanzar los ansiados componentes de un tesoro desconocido e inesperado. Cuando por fin los podía retener, bien en las manos, bien en algún pequeño cartucho de papel, los volvía a lanzar al aire con un fuerte soplo para mirar su trayectoria de vuelo sin objetivo, como el más simple de los milagros, y con la extensión del tiempo desplegada ante mí sin las restricciones de la edad. Me veo a mí misma corriendo tras los “demonios”, en la más absoluta y feliz inconsciencia, sin más meta que pasar las horas mirando su errático recorrido en el viento aún caliente del verano, con la sonrisa hendida por la ausencia de algún diente que ya se había llevado el Ratoncito Pérez para traerme una moneda de chocolate bajo la almohada.

 Probablemente esas bolitas de pelo errantes en el viento constituyen, como transporte de semilla en su tarea de polinización que son, una fuente tal vez peligrosa de alergias y otras consecuencias un tanto desagradables para la salud. Pero yo entonces ni era consciente de este hecho, ni por fortuna jamás tuve la sensación de sufrir percance alguno por jugar con estas pequeñas bombas de polen.

 Y por eso cuando en alguna parte leí “Cuando vienen los vilanos, es conclusión del verano”, el eco del refrán sencillamente me transportó a aquellos días, tan borrosos ya, en los que yo jugaba con los “demonios” sin preocupación alguna y sin más finalidad que sonreír al presente como a una puerta mágica.

SI ALGUNA VEZ EL SOL SE HACE PEQUEÑO (Aproximadamente 1995)

SI ALGUNA VEZ EL SOL SE HACE PEQUEÑO (Aprox. 1995)

Si alguna vez el sol se hace pequeño,

seré el farol que rasga la tormenta;

si se pierde el futuro entre las olas,

y la esperanza, a oscuras, se te estrecha,

sacaré desde el fondo de mi alma

un manojo de luz, alguna estrella

que te sirva de rumbo, o de descanso,

el retorno del sol al agua quieta.

Si se enfangan las líneas del sendero,

y te confunde el barro y la maleza,

y ya no quedan voces a lo lejos

que confirmen el paso de tus huellas,

te daré el corazón para el camino

sin pedirte preguntas ni respuestas,

siempre, quizás, de lejos, desde allí,

desde aquí. No lo sé. Estaré cerca,

aliviando tu sed, tras la fatiga:

mi amor es como el musgo entre las piedras,

un refugio templado para el frío,

tu reposo, solaz en la vereda.

MEDIANOCHE SIN REMEDIO (Poema de 1977, que fue mi primer premio reconocido. Premio de Poesía «Ciudad de Osuna»). Rescatado de entre los poemas antiguos.

MEDIANOCHE SIN REMEDIO (1977) Premio de Poesía joven Ciudad de Osuna

Era la medianoche sin remedio

y me encontré una voz azul y simple.

Era de un esqueleto un puro haz,

un tallo solo.

El miedo, mi enemigo, envenenaba,

aunque en la turbia lucha lució a veces

un rastro casi inútil de rocío,

buscando el mar.

Llegó la hora de perderlo todo,

desnudez, frente a frente, ante el abismo,

mi soledad a secas, pobre y sucia

de tanto error.

Pude inventar a Dios, pero no quise.

No era justo. Grité sólo mi nombre

con un silencio nunca conocido.

Nadie lo oyó.

ROMANCE DEL VIAJE A ESCOCIA

ROMANCE DEL VIAJE A ESCOCIA

El verano ya maduro

en su gama de calores,

pesada flama de día,

húmeda calma en la noche,

me traía su promesa

lacrada dentro de un sobre.

Iba a visitar la tierra

de los pictos, bravos hombres

que ni el Imperio Romano

doblegó con sus cohortes;

iba a buscar el misterio

de sus lagos, de sus voces

en esa lengua concisa

que, con la fuerza de un roble,

encierra en sílabas cortas

su brusca historia de bronce.

Julio del setenta y nueve.

Tengo que hacer la maleta.

Es de piel fina, granate,

mediana, suave, sin ruedas,

y en su vientre se confunden

de estación todas las prendas,

porque allá arriba, tan lejos,

crece una eterna tormenta,

y hay que acudir al abrigo,

los jerseys y las chaquetas,

como si así, de repente,

el estío se torciera,

y el enigma de un eclipse

apagase el sol, y mientras,

el invierno recubriese

con su frialdad la fecha.

Veintidós años cumplidos

sellan en el pasaporte

mi larga tiniebla antigua

que los mapas desconoce,

y ante mis ojos se abren

roncas fronteras del norte,

con su lluvia persistente,

y acero en el horizonte.

El trayecto se hace largo

cuando se cierran las puertas

del avión, que es un cofre,

como una tumba perfecta

para el mal de claustrofobia

que de mi ser se alimenta.

Y luego el tren, tan despacio,

lenta lombriz de madera,

por fin nos lleva a Edimburgo,

donde un alto sol espera,

como si entre mi equipaje,

escondido en la maleta,

hubiese viajado un trozo

del verano de mi tierra.

Mas, el frágil espejismo

se difumina en la densa

oscuridad que, de pronto,

cubre la ciudad entera.

Entonces, reparto el alma

con emociones intensas;

subiendo la Royal Mile,

su corazón de realeza,

todos sus años de historia

contemplo por vez primera.

Y a Macbeth brindo un saludo,

y a Duncan, y a la silueta

del castillo que me guiña

su ojo de piedra añeja.

¡Por fin me mira Edimburgo!

¡Por fin le hablo de cerca!