ALLÍ, ALLÍ TE ENCONTRABA

ALLÍ TE ENCONTRABA

En el terso relumbre de la noche

que encripta la quietud más escondida,

no eran necesarias las palabras

ni el discurso común de los mortales.

No hacía falta la tinta de los sellos,

ni el pespunte cabal de los escritos,

ni precintar un lacre consensuado

por algún visto bueno de las calles.

Tan solo era preciso el roce cálido

de tu piel con mi piel en armisticio,

dos cuerpos hilvanándose en el agua,

la sólida tensión de esa armonía

que nos dejaba ser, fuera de todo,

la danza luminosa del contacto

que decide verter desde las cumbres

las fuerzas que confluyen en un cauce.

Allí, allí era donde te encontraba,

en la certeza del amor crecido,

en el vaivén flagrante de los poros,

donde el tiempo apartaba sus designios,

donde el curso del sol se dividía

en íntimas galaxias refulgentes,

donde el tacto moldeaba la existencia

y nuestra piel se alzaba victoriosa.

LAS PEQUEÑAS GOTAS DE LA FELICIDAD (Octubre 2024)

LAS PEQUEÑAS GOTAS DE LA FELICIDAD (Octubre 2024)

Es un milagro en gotas muy pequeñas,

la ráfaga puntual que guiña al cielo,

un momento en la cumbre, tierno anhelo

que arropa tu silencio cuando sueñas.

Es la mínima luz, las tenues señas

que alumbran cada paso, el sutil celo

con que filtrar la sombra del desvelo,

la fugaz recompensa en que te empeñas.

Ese rápido fin refulge al fondo

destellos de alegría en lo más hondo,

y a sabiendas que no dura un segundo,

nos regala victorias de algodón,

nos instala la fe en el corazón,

y nos marca el sentido de este mundo.

RENACIMIENTO MÚLTIPLE (Septiembre 2024)

RENACIMIENTO MÚLTIPLE (Septiembre 2024)

En la vida hay muchas vidas,

muchas y no solo una,

y vas pasando por ellas

como en la noche la luna,

con su disfraz de caireles

y sus máscaras de bruja

que pasea, misteriosa,

en la cadencia nocturna.

Cada vida es un camino,

es una apuesta valiente,

donde ni los precipicios

ni los barrancos advierten

de cuán profundo es el valle,

ni de las curvas que vienen.

En cada paso se muda,

en cada cambio se siente

que el viento nos ha empujado

a renacer, que una fuente

de agua fresca brotó

allá a lo lejos, de frente.

Pero cada encrucijada

deja una pequeña muerte,

y hay que recoger el barro

desparramado en el césped

de esa cuneta que abriga

restos de vencidas huestes,

trozos del alma azorada

por las heridas, y agrestes

rocas que oran al cielo,

buscando nuevas simientes.

Todos vamos renaciendo

y  muriendo muchas veces;

por dentro brilla el mosaico

de los añicos de siempre.

Para empezar desde cero

hay que mirar al pasado,

no despreciar los errores,

ni borrar viejos abrazos,

ni renegar de palabras

ni de juramentos vanos,

ni cegarse con rencores,

ni preguntarse si acaso

habría habido ventura

de haber saltado a lo alto,

o elegido otro sendero,

o calzado otros zapatos,

o si un viraje en la niebla

nos hubiese separado

del rumbo que parecía

a buen término llevarnos:

equivocarse es el reto

en nuestra salud de humanos,

para aprender lo divino

sobre la sombra del diablo.

Porque ese ser que camina

y que continúa andando,

es la suma de las vidas

que lo han ido modelando.

Volver a empezar sería,

bajo el olvido enconado,

ir, como un muerto sin ojos,

dando vueltas por el campo.

En la vida hay muchas vidas,

muchas y no solo una,

y pasas por ellas como

por los ciclos de la luna.

UN AMIGO EN EL CAMINO (Septiembre 2024)

UN AMIGO EN EL CAMINO (Septiembre 2024)

En los altos y bajos del sendero

por el que caminamos día a día,

cambias la sombra brusca, áspera y fría,

sembrando luz al aire con esmero.

Es tu mirada el hálito certero,

un justo abrazo, una mano en la mía,

un alivio en la gris melancolía,

cuando el caos agosta el mundo entero.

Desde la soledad, yo solo espero

compartir el camino en compañía

y gozar las razones que bendigo

en este temporal esparcimiento

brindado por la vida, como el viento

que se viste de la palabra “amigo”.

LA MUERTE LLEGÓ DE PRONTO (AGOSTO 2024)

LA MUERTE LLEGÓ DE PRONTO (AGOSTO 2024)

(Décimo aniversario de una muerte inesperada)

La muerte llegó de pronto

en su capucha enfundada,

emanando de tinieblas,

ondeando su negra capa,

como si fuera de noche

en medio de la mañana.

La muerte llegó de pronto

mientras el tiempo se helaba

en el tórrido verano

tras el rumor de la playa,

arrasando el escenario

la oscuridad solitaria.

La muerte llegó de pronto.

Lució su risa macabra,

sus dedos de huesos sucios

y sus turbias artimañas,

señalando el calendario

con sus uñas afiladas.  

¡Ay, qué miedo da la muerte

cuando de repente salta

y clava en un cuerpo joven

la hoja de su guadaña!

¡Qué huella queda por siempre

impresa a fuego en el alma,

cuando te miran, sin ojos,

sus viejas cuencas malvadas!

La muerte llegó de pronto

y quemó todas las cábalas

que las existencias rotas

buscan en las madrugadas,

sembrando un pavor oculto

con su conjetura exacta.

CANCIÓN PARA MARCO A DOS VOCES (Versión Agosto 2024)

CANCIÓN PARA MARCO

ESTRIBILLO

Hacia el sol

vuelan sus juegos

y todo el universo resbala en el tobogán.

Y  al mirarme con sus ojos

las puertas de la vida van en vendaval,

y se abren las cancelas de par en par.

Corretea, corretea  y surca mundos

donde los tiburones son sus amigos,

siempre sonríen.

Salta y salta, salta con los dinosaurios,

en un paisaje de colores sin fin.

ESTRIBILLO

Hacia el sol

vuelan sus juegos

y todo el universo resbala en el tobogán.

Y  al mirarme con sus ojos

las puertas de la vida van en vendaval,

y se abren las cancelas de par en par.

Me dibuja, me dibuja un garabato,

y me lo enseña para que yo le diga

qué puede ser.

Lo llenamos, lo llenamos de colores,

y las formas empiezan a aparecer.

ESTRIBILLO

Hacia el sol

vuelan sus juegos

y todo el universo resbala en el tobogán.

Y  al mirarme con sus ojos

las puertas de la vida van en vendaval,

y se abren las cancelas de par en par.

Cuando duerme, cuando duerme la inocencia

se expande como espuma por las paredes

y los rincones,

y al cantarle, y al cantarle la mañana,

su risa es el milagro de un manantial.

ESTRIBILLO

Hacia el sol

vuelan sus juegos

y todo el universo resbala en el tobogán.

Y  al mirarme con sus ojos

las puertas de la vida van en vendaval,

y se abren las cancelas de par en par.

VOZ DE NIEBLA Y FUEGO (Agosto 2024)

VOZ DE NIEBLA Y FUEGO (Agosto 2024)

La voz de niebla y fuego de mi madre

inunda los rincones de la casa:

se desenreda el sol entre sus dientes

y gorjea brillando en su garganta.

Yo, todavía en mis primeros pasos,

apenas si descifro la elegancia

con la que centellean sus fandangos,

que en ese quiebro cálido se arrancan

el cuajo crepitante de la luna,

para dejar delirios como brasas,

y su quejío va forjando el día

en la luz ancestral de la mañana.

El frenético ritmo que se agolpa

cuando la bulería bulle y salta

mientras mi madre escurre la bayeta

y canta al son que le propone el agua,

me avisa de que corre por mis venas

la dimensión antigua de mi raza,

y poco a poco se abren mis oídos

para aceptar lo que mi sangre manda.

Es la sentencia firme del destino

la que impone en la tela de mi infancia

el cante de humedad y meteoros

que en la voz de mi madre se desata,

y yo tomo el testigo de su pulso

para cantar también desde mi alma.

¡Ay, herencia de voz de niebla y fuego!

Legado ardiente, cera en mis entrañas,

sello de cauces labrados a gritos,

tu peso es oro puro en mis espaldas.

LLEGADA A LUQUE EN AGOSTO (tras hacer senderismo muchos kilómetros durante muchas horas. Allá por 2006 ó 2007)

LLEGADA A LUQUE EN AGOSTO (tras hacer senderismo durante muchos kilómetros y horas)

Los monstruos del averno

han mordido la tierra,

y sus graves eructos

salen en ígneas grietas.

El fuego se ha instalado

debajo de las piedras,

y el pueblo se refugia

con llaves en sus puertas.

La ausencia de agua duele

y la calor aprieta,

la canícula asola,

y las almas se encierran.

La sombra es un recuerdo

que cada casa sueña,

y el sol un enemigo

que en toda su grandeza

va desecando restos

de fresco en las aceras.

Hay un vacío anclando

la flama por las calles,

una huida perpetua

donde no queda nadie.

Hay una fuente seca,

¡no puede ni tocarse!,

con su estructura en llamas

y sus grifos que arden.

Se mastica el silencio

en la boca sin aire:

la sed acorralada

va cuajando la sangre.

No hay ni una ventana

que abra sus cristales,

ni una rendija al viento,

ni alguna voz que hable,

solo un brusco desierto,

un abandono exangüe

donde un reloj avisa:

¡las cuatro de la tarde!  

DE PRONTO, ÉRASE UNA VEZ (Julio 2024)

DE PRONTO, ÉRASE UNA VEZ

De pronto, érase una vez:

mi  evocación suma, quieta,

las capas que en la maleta

amontona la vejez.

¡Cómo brilla en el paisaje,

teñido de suave añil,

el regocijo infantil,

memoria en el equipaje!

Días felices, lejanos,

de calores y mangueras

salpicando las aceras

en la luz de los veranos.

Con el relieve constante

de la música en la casa,

las fechas corrían. Pasa

la niñez en un instante.

Mi madre en su eterno empeño

de quehacer en la cocina,

colgaba en alguna esquina

el halo vago de un sueño.

El crucigrama mostraba

en el papel su misterio,

y mi padre absorto, serio,

palabras escudriñaba.

Universos descuadrados

entraban por la ventana,

mas, todavía mi hermana

tenía sueños guardados.

Todos los que ya se han ido

con la sonrisa bien puesta,

alrededor de la siesta,

al blanco albur del olvido.

Fueron al alba, temprano,

la niebla en sus pies, en calma:

se queda callada el alma

con la maleta en la mano.

CUANDO VIENEN LOS VILANOS (JULIO 2024)

CUANDO VIENEN LOS VILANOS (JULIO 2024)

 La primera vez que escuché la palabra “vilano” no sabía muy bien a qué se refería. En mi afán de aprender, que permanece intacto a pesar de lo lejana que queda ya mi niñez en la tiranía del tiempo, busqué inmediatamente su significado, y según lo que pude comprobar, se denomina vilano en botánica al conjunto de pelos simples o plumosos, cerdas o escamas, que rodea la flor del cardo. Y por lo que observé en las fotos que ilustran la definición, me pareció que es lo que luego, cuando ese conjunto de pelillos plumosos sale volando a polinizar montado en el viento, se llama en algunas zonas del sur “demonio”.

 Ese era el nombre que yo le daba de niña a la bolita de pelos que traía el viento a veces en grandes cantidades, y a la que mi madre, por no sé qué curiosa tradición, otorgaba la venida de la buena suerte.

 Los recuerdo en las imágenes de mi infancia más remota, cuando me servían de acicate para correr tras ellos, como si fuese a alcanzar los ansiados componentes de un tesoro desconocido e inesperado. Cuando por fin los podía retener, bien en las manos, bien en algún pequeño cartucho de papel, los volvía a lanzar al aire con un fuerte soplo para mirar su trayectoria de vuelo sin objetivo, como el más simple de los milagros, y con la extensión del tiempo desplegada ante mí sin las restricciones de la edad. Me veo a mí misma corriendo tras los “demonios”, en la más absoluta y feliz inconsciencia, sin más meta que pasar las horas mirando su errático recorrido en el viento aún caliente del verano, con la sonrisa hendida por la ausencia de algún diente que ya se había llevado el Ratoncito Pérez para traerme una moneda de chocolate bajo la almohada.

 Probablemente esas bolitas de pelo errantes en el viento constituyen, como transporte de semilla en su tarea de polinización que son, una fuente tal vez peligrosa de alergias y otras consecuencias un tanto desagradables para la salud. Pero yo entonces ni era consciente de este hecho, ni por fortuna jamás tuve la sensación de sufrir percance alguno por jugar con estas pequeñas bombas de polen.

 Y por eso cuando en alguna parte leí “Cuando vienen los vilanos, es conclusión del verano”, el eco del refrán sencillamente me transportó a aquellos días, tan borrosos ya, en los que yo jugaba con los “demonios” sin preocupación alguna y sin más finalidad que sonreír al presente como a una puerta mágica.