LA LIBERTAD O EL PRECIO DEL PECADO ORIGINAL (ABRIL 2024)

LA LIBERTAD O EL PRECIO DEL PECADO ORIGINAL (Abril 2024)

Es el cielo que se abre y amanece

en la culminación del ser humano,

rebelde que se escapa de la mano

de ese destino al que ya no obedece.

Es la inocencia que desaparece,

sueño de humo que vuela lejano

mientras de la semilla brota el grano

de la esencia final que permanece.

Es el noble sentido que engrandece

el sacrificio de aceptar el precio

de la elección entre ser justo o necio,

para ganarse, al fin, la dignidad

que va otorgando a quien se lo merece

el don de la valiosa Libertad.

HIMNO AGAJUDO (Proyecto nuevo Abril 2024)

CANCIÓN HIMNO AGAJUDO

Estribillo:

Somos AGAJUDO y en la jubilación

Vamos por el mundo con mucha ilusión.

(Repetir)

ESTROFA 1: Hemos pasado la vida entregándolo todo,

en nuestras clases,

mostrando el mundo a través del latido dorado

del corazón.

Hemos pasado la vida sembrando palabras

por todas partes,

para encontrar repetida la misma sonrisa

con  nuestra canción.

Estribillo:

Somos AGAJUDO y en la jubilación

Vamos por el mundo con mucha ilusión.

 (Repetir)

ESTROFA 2: Ahora ha llegado la hora de alzar nuestras voces

por los caminos,

con el recuerdo de aquellas mañanas, temprano,

al despertar,

cuando metíamos libros, papeles, cuadernos,

en la maleta,

y con el alma en la mano abríamos el aula

para trabajar.

 Estribillo:

Somos AGAJUDO y en la jubilación

Vamos por el mundo con mucha ilusión.

(Repetir)

TARDE TE CONOCÍ, LIBERTAD (Marzo 2024)

TARDE TE CONOCÍ, LIBERTAD (Marzo 2024)

Admito que te he conocido tarde,

cuando he gastado, casi, mi existencia.

No fue el fruto tenaz de la paciencia,

ni la rama que asume el rayo y arde,

no fue la huida oscura del cobarde

quien no te presentó ante mi conciencia,

ni tampoco la triste negligencia

lo que cegó mi vista en un alarde

de estafa consumada. Fue la edad

que me enseñó a sumar mi suficiencia,

que me hizo querer estar conmigo

en los sembrados de mi soledad,

yo misma, como mi mejor amigo,

con el regusto de ti, libertad.

RETAZOS DE MIRADA (Marzo 2024)

RETAZOS DE MIRADA

Cuando te amaba,

cuando te amaba tanto,

el mundo no tenía más sentido

que el titilar suave de tus ojos

temblando en medio de la madrugada.

La órbita de todo mi planeta

se aferraba al capricho fluido, acuoso,

de una neblina verde y trepidante

que lo llenaba todo desde abajo,

hasta llegar al cielo de allá arriba

con macizos puntales nacarados.

Cuando te amaba,

cuando te amaba tanto que mordía

las ruedas de metal de los relojes,

olas de incertidumbre me mecían,

cubiertas por el tiempo. Y su festón,

como un bordado lánguido de arbitrio,

acababa fundido, sin remedio,

en la lumbre prendida en tus pestañas,

espirales de auroras que me hablaban

de lo felices que éramos entonces.

Cuando te amaba,

cuando te amaba hasta descomponerme

entre briznas de tibia sutileza,

me embriagaba hasta el rayo más pequeño

de esa mirada que impregnaba el aire,

como alguna verdad de lo divino

que esculpía los días y las noches,

mientras yo crepitaba en la impaciencia

para ensamblar las piezas irisadas

a través de tus ojos contundentes.

Cuando te amaba,

cuando te amaba tanto,

cuando te amaba tanto que las sombras

estallaban de miedo por tu ausencia,

se colaban tinieblas por los huecos

inundando esperanzas y cajones

y las perchas oscuras del armario.

Pero con la ventisca de noviembre,

el mundo quedó atrás, reconducido

en el empeño fiel de la memoria,

y con llaves de hierro se sellaron

los extensos jardines de tus ojos,

y el mundo se apagó.

Cuando te amaba.

Cuando te amaba tanto.

ANDALUCÍA, QUE ME DIO A LUZ (Febrero 2024)

ANDALUCÍA, QUE ME DIO A LUZ (FEBRERO 2024)

No conozco otra cosa que tu luz,

la luz que me parió, como un conjuro

del contraste embebido por la tierra

y el sol entero, sin grietas, perfecto,

un círculo que alumbra extensamente

con los brazos abiertos de una madre.

No conozco otra cosa que tu luz,

impacto luminoso que pergeña

la urdimbre misteriosa de tus pueblos,

tus calles, tus paisajes, tan distintos

como un ramo de alma heterogénea

fraguada por la misma claridad.

No conozco otra cosa que tu luz.

No sé entender el mundo desde el manto

de las líneas borrosas de la noche,

esa ventana donde miente el vaho,

y las tinieblas van desdibujando

la exacta sencillez de la pasión.

No conozco otra cosa que tu luz.

No puedo describirme de una pieza,

ni tampoco ese cuadro salpicado

con el azar alegre del pincel,

sin tu luz concentrada en la paleta:

desde el dorado mar que roza el este

hasta el poniente océano bordado,

del constante amarillo en la campiña,

al verde secular de los olivos

y la agreste soberbia del pinsapo,

desde el rizo plateado de los ríos,

a las limpias alturas de las cumbres

donde el blanco gigante guarda el reino

para gozar los múltiples matices.

No conozco otra cosa que tu luz,

la luz que te define, Andalucía.

LAS ALAS TRANSPARENTES DEL AMOR (Febrero 2024)

LAS ALAS TRANSPARENTES DEL AMOR

Como la piel de cebolla,

llevan en su transparencia

un dulce rastro de llanto,

y un entramado de ausencia.

Son esas alas que suben

al alto cielo distante

para portar en su seno

el corazón por los aires.

Le entregan al que está lejos

los besos que no se alcanzan,

y las caricias que quedan

esperando entre las sábanas.

Narran las tristes penurias

de la vida cotidiana,

los reveses que le ponen

al día su nota amarga,

pero también las noticias

donde anida la esperanza,

y el fulgor de la ilusión

que va de sueños cargada.

A veces son de papel,

a veces, una pantalla

donde unos signos arcanos

las penas de amor se guardan.

A veces van sin remite,

blanca confesión de encaje

que sin nombre ha revelado

su secreto en el mensaje.

Siempre palomas valientes,

siempre transparentes alas

plumas que muestran al viento

las verdades de las almas.

Son esas cartas de amor

que con tinta o el teclado

centellean al leerlas

como estrellas en las manos.

EL FRÍO EN EL CURSO DE LA VIDA (ENERO 2024)

EL FRÍO EN EL CURSO DE LA VIDA (Tres décimas o espinelas en homenaje a Espinel, con el tema del «Frío» como estación final de la vida, a la que llegamos en la vorágine del Tiempo)

Al cerrarse la estación

del invierno en el paisaje,

recolecta el oleaje

los restos de la emoción.

Y el ensueño de pasión

que la tierra da al camino

tuerce certero el destino

que busca, desesperado,

el calor que se ha quedado

al antiguo sol del vino.

La tarde camina lenta

hacia la noche extendida,

oscura voz repetida

entre el viento y la tormenta.

Y todo el cuerpo se enfrenta

a las mordidas del frío:

la niebla rodea el río

con su turbia densidad,

y nos cala la humedad

en su olvido del estío.

Cual demiurgo inconsciente

así el tiempo se comporta,

perfila la vida y corta

el trayecto de repente.

Cae en el juego la gente:

el tiempo ríe en su rueda

y, cada vez, la vereda

es más fría y más estrecha,

hasta que acaba deshecha

en el polvo gris que queda.

NO VOLVERÉ A ESCUCHAR VERSIÓN I (23 Diciembre 2023)

Bolero homenaje al género que ha sido nombrado Patrimonio de la Humanidad.

NO VOLVERÉ A ESCUCHAR MÁS CANCIONES DE AMOR (Marzo 2016)

RENOVADA DICIEMBRE 2023

(Introducción instrumental)

No volveré a escuchar

más canciones de amor:

oírlas me recuerda

todo lo que he perdido,

la complicidad tenue

de las tardes al sol,

y el tacto de la espuma

callada en un suspiro.

No volveré a escucharlas,

me envuelven en dolor;

son espinas que gritan

dentro del corazón.

No volveré a escuchar

más canciones de amor,

a menos que las cubran

las hojas del olvido.

(Instrumental para guitarras, acordeón, flauta, y percusión)

No volveré a escuchar

más canciones de amor:

Hacen sentir que el tiempo

es un cuenco vacío;

me dicen que la vida

rodando se escapó,

que al final me he quedado

sin encontrar mi sitio.

No volveré a escuchar

más canciones de amor.

Me empujan hacia el frío

de las puertas cerradas,

me cuentan que en el cielo

el día se apagó,

y dormirse en los versos

ya no conduce a nada.

(Instrumental)

LOTERÍA MILAGROSA. UN CUENTO DE NAVIDAD (Diciembre 2023)

LOTERÍA MILAGROSA UN CUENTO DE NAVIDAD

 Esta pequeña y muy curiosa historia está basada en hechos reales. Fue hace unos 20 o 25 años, no lo sé decir con certeza, cuando en un programa de televisión presentaron una entrevista a un alto cargo representante de Loterías y Apuestas del Estado. Esta persona estuvo comentando anécdotas relacionadas con el sorteo de Navidad del 22 de diciembre, y entre ellas, hubo una que me llegó al corazón y que se me ha quedado grabada para siempre en las entretelas de la emoción y el sentimiento.

 Esta persona importante en la institución de Loterías comentaba que todos los años recibían montones de cartas de todos los puntos del país e incluso del extranjero, algunas de ellas increíblemente peregrinas en su contenido.

 Entre las susodichas misivas, le llamó poderosamente la atención una carta que habían enviado unas monjitas de un pueblo perdido de Huesca, creo recordar, en la que las monjas exponían su precaria situación, al borde de la miseria total, con sus humildes instalaciones a punto del derrumbe, y sus alacenas en el más absoluto vacío.

 Se encontraban a cargo de unos 15 ancianos dependientes, pobres, y dolorosamente solos en el mundo, a quienes no iban a poder seguir cuidando, porque el convento se les caía a cachos. Las monjas ya no tenían nada que vender y no disponían del dinero necesario para comprar los ingredientes precisos para sus dulces, su único medio de vida.

Les era imposible poder continuar con su labor de cuidadoras, ni siquiera podían subsistir ellas mismas. Se habían gastado lo poco que les quedaba en cinco décimos de lotería de Navidad, y su petición en la carta no era otra que suplicar a los encargados del sorteo que les concedieran algún premio para poder salir de la indigencia total en la que caerían sus viejecitos sin remedio alguno. Con los décimos en cuestión, se habían encomendado a un Niño Jesús, talla del siglo XVII, que custodiaban celosamente en el convento.

 El funcionario de alto rango que había recibido la carta, se sintió muy conmovido, pero era consciente de que nada se podía hacer, pues el sorteo está fuertemente controlado y vigilado, y se lleva a cabo en público. Sólo el azar decide quién será agraciado con el capricho de la fortuna.

 Un par de semanas después del sorteo, el alto funcionario del organismo de Loterías volvió a recibir una carta de las monjitas. En ella, agradecían hasta el infinito la ayuda que se les había prestado, pues les había tocado el segundo premio, y con cinco décimos, la cantidad bastaba para solucionar durante mucho tiempo la situación del convento y los ancianos. El funcionario se quedó de piedra al enterarse de la maravillosa noticia, en la que por supuesto, no había tenido nada que ver.

 En ese momento, con el corazón anegado por una extraña sensación de fe que no conocía y que nunca antes había experimentado, respondió a las hermanas diciendo que ni él ni su organización habían influido para nada en los designios de los bombos, y que si tenían que agradecérselo a alguien, ese sería sin duda alguna, su precioso Niño Jesús.

UNAS NAVIDADES MUY DIFERENTES (Diciembre 2023)

UNAS NAVIDADES MUY DIFERENTES  (DICIEMBRE 2023)

 Era la primera vez que viajaba a un país musulmán. A pesar de la cercanía del país, por circunstancias, nunca se me había ocurrido visitarlo, ni tampoco había aparecido ese momento oportuno, o mágico, o como se le quiera llamar, en el que decides abrir tus ojos hacia otros mundos, por razones muy diversas que no vienen al caso.

 Fue allá por el año 1994, precisamente durante la Navidad, justo en el punto temporal que resultaba ser crucial en mi vida, una fecha roja que sellaba un antes y un después en toda mi existencia hasta ese momento.

 Aun siendo consciente de la teoría sobre la diferencia religiosa, la imagen plasmada en la realidad fue mucho más impactante de lo que había esperado. Nada más pisar la Estación Marítima magrebí, el aspecto desangelado y desprovisto de color que captaron mis ojos, chocó de repente con la iluminada escena de la Estación de Algeciras, de donde había partido hacía sólo una o dos horas. Allí, en la amplia zona de embarque española, había podido contemplar un inmenso árbol adornado con parpadeantes luces de colores, espumillón y toda clase de figuritas colgantes, como angelitos, bolas brillantes, pequeñas cajas de simulados regalos, envueltas en papel dorado… Bajo el árbol, un hermoso Misterio del Nacimiento mostraba el clásico portal anunciado por la Estrella de Belén, con la Virgen María, San José y el Niño, flanqueados por la mula y el buey. Y todo el recinto se presentaba engalanado con cintas centelleantes, figuras de Papá Noel, campanillas, y otros distintivos propios de la Navidad. Por supuesto, en el ambiente, cargado de personas ansiosas por la celebración, sonaban villancicos de todas clases, desde los tradicionales hasta los importados. Y yo casi ni me había dado cuenta, por lo rutinaria que podía parecer la imagen en las fechas navideñas.

 En cambio, el choque fue total al llegar a aquellas instalaciones donde no había ni un solo adorno, ni una sola señal de celebración de la Navidad. Era lógico, claro, era de esperar, sin duda, pero no por ello menos asombroso o menos sorprendente. Por un instante me sentí fuera de sitio, pues había pasado en un rato de la atmósfera brillante y festiva de la celebración, al oscuro y triste escenario de un día laborable cualquiera.

 Nuestro amigo Said, que nos esperaba para recogernos en la Estación Marítima, leyó el desconcierto en nuestros rostros, y se apresuró a explicar que allí no se celebraba la Navidad, naturalmente, pero sí el Año Nuevo, en el que las familias se hacían los presentes de rigor, y que por ello la entrada de año constituía para los niños la noche de mayor ilusión. Si observábamos en algún lugar signos de celebración, escasos, pero visibles en algunos puntos, estaban ahí para festejar el Año Nuevo, una fiesta neutra, que no conlleva nada relacionado con la religión. Nos advirtió de que no preguntásemos a nadie por la Navidad, porque a algunos les podría parecer ofensivo o insultante.

 Aquella visita fue muy instructiva. Resultó ser una experiencia de esas que te hacen aprender lo relativo de las cosas y cuán borrosos pueden llegar a ser los límites de las verdades.