AVENIDA REINA MERCEDES (Abril 2019)

AVENIDA REINA MERCEDES (Abril 2019)

 

Los años de fulgor estudiantil,

los de la juventud más añorada,

han quedado engullidos para siempre

en los muebles perdidos de esa casa.

 

Se han dormido, clavados en los techos,

en las paredes ácidas de ayer,

se han lanzado al mar de los olvidos,

como las duras grietas de mi piel.

 

Hay virutas y lluvia en los rincones

donde asoma un reguero de memoria:

Los setenta en su ritmo embravecido,

yo a hombros de una espuma caprichosa.

 

Nada devolverá la blanca imagen

del balcón arropándome en mis sueños.

La puerta se ha cerrado como el calcio

quebrado por los mapas de mis huesos.

 

No es que no haya dolor en las alcobas,

ni en la sala minúscula y oscura,

noches de sinvivir, extraños huecos

de enfermedad y muerte negra y brusca.

 

Mas la nostalgia sabe hallar momentos

entre las hojas que ya amarillean,

y me hacen suspirar por esa casa

donde creció hacia arriba mi inocencia.

NOTRE DAME PERDIDA (Abril 2019)

NOTRE DAME PERDIDA (ABRIL 2019)

 

YA NUNCA LA VERÉ.

ME MORIRÉ SIN VERLA.

QUIZÁS PUEDA ALGÚN DÍA ENTRE LAS SOMBRAS

RECONOCER UN RASTRO DE CENIZAS,

Y HALLAR UN TESTAMENTO EN LOS RESCOLDOS,

DONDE LAS HUELLAS FRÁGILES DEL TIEMPO

ME ENSEÑEN LA GRANDEZA DE LA HISTORIA.

 

LOS ECOS QUE ESCULPIERON NUESTRAS VOCES

CON ESE GRITO QUE LLEGABA AL CIELO,

(ELEGANTE, ORGULLOSO, CENTENARIO),

SON LOS ESPEJOS DE TODOS LOS MAPAS

EN LOS QUE HEMOS NACIDO DESDE SIEMPRE.

 

YO YA NUNCA PODRÉ

UN DÍA CONOCERLA,

EL CABELLO EXTENDIDO, BIEN PEINADO,

SU PELO DE MADERA AÑEJA Y SABIA

SOBRE LAS CULTAS PIEDRAS, TAN GUERRERAS,

SU OJO PERFILADO DE ARCO IRIS,

SU SILUETA INMUTABLE, SUS SECRETOS

OBSERVANDO LOS CAMBIOS DE LOS HOMBRES.

 

YA NUNCA LA VERÉ, NI LOS QUE VIENEN

EMPUJANDO ILUSIONES DESDE ATRÁS.

NI SIQUIERA ME QUEDA

EL AURA FANTASIOSA DEL RECUERDO…

YO NUNCA ESTUVE ALLÍ MIENTRAS MANTUVO

SU IDENTIDAD MAGNÍFICA Y SERENA,

Y ME HE QUEDADO

SOLA, CON LA RESINA DE SU NOMBRE

EN EL PAPEL INGRÁVIDO DE UN LIBRO.

 

 

 

MIS DOS HERMANAS Y ABRIL (Abril 2019)

MIS DOS HERMANAS Y ABRIL (Abril 2019)

 

En Abril.

En Abril se fueron.

Sí. Mis dos hermanas,

la una de sangre,

la otra del alma.

 

En Abril.

En Abril se fueron.

Con la Primavera,

con el azahar

fresco en las aceras.

La una hacia el mar

cuajado de puertas,

un minuto extraño,

su destino a medias,

la otra hacia el viento

que arranca las piedras,

que abre los nudos

de todas las penas,

y deja en la frente

su marca serena.

Las dos sin saber,

las dos por sorpresa,

nosotros aquí

mirando la escena.

Ellas tras la luz

mansa, limpia, y quieta

del sueño perplejo

que, suave, las lleva

al fondo del mes

cruel por excelencia,

Abril, presidiendo

la Naturaleza.

Se fueron de pronto,

se fueron ajenas

al claro estallido

de Abril y sus prendas.

 

En Abril.

En Abril se fueron,

sin una palabra,

sin una señal…

¡No! Mis dos hermanas,

la una de sangre,

la otra del alma.

 

 

LA EDAD (MARZO 2019)

Castaños y helechos a

LA EDAD  (MARZO 2019)

 

AHORA ESTÁS. AHORA NO ESTÁS.

DURA Y ABRUPTA CONSCIENCIA,

QUE NOS NUBLA LA INOCENCIA

PARA NO VOLVER JAMÁS

A ESOS AÑOS, ALLÁ ATRÁS,

EN QUE LA DULCE IMPACIENCIA

SE ACUNABA EN LA EXISTENCIA,

SIN PENSAR EN NADA MÁS.

DE JÓVENES, NOS CREEMOS

EN INMORTAL POSESIÓN

DE ESTA VOLÁTIL MANSIÓN

EN LA QUE, CIEGOS, NACEMOS.

Y AL ACERCARNOS, YA VIEJOS,

A LA ESPESA OSCURIDAD,

HALLAMOS QUE, EN REALIDAD,

NUNCA ESTUVIMOS MUY LEJOS.

NO ES FÁCIL (Escrito en el doloroso Febrero de 2016)

NO ES FÁCIL (Febrero 2016)

 

No es fácil decidirse a echar cortinas,

ni a cerrar los pestillos de las fotos,

cuando has sentido un círculo de azúcar

completo en cada punto de sus días,

entero, hacia arriba, detallado,

en el centro perfecto del paisaje.

 

No es fácil acallar la queja sola

en un desolador fundido en negro,

engullido ante el peso de la lógica,

mas al fin a la fuerza consentido,

cuando se han transitado mil senderos

hacia un cénit cuajado de naranjas.

 

No es fácil acabar mirando al suelo

y encontrarse los pies andando solos,

con un camino gris por horizonte,

y unas manos vacías por destino,

cuando se ha estado al fondo de las nubes,

y se ha conocido el arcoíris,

cuando se ha atestiguado la existencia

de un júbilo de luz en las pestañas

y en las venas, concretas como el cielo,

y el aliento sublime de las olas

que conforman las almas enlazadas

en los pequeños mundos cotidianos.

 

No es fácil despedirse de la tierra

en la que se ha alcanzado el azahar,

ni despojarse de glorias intensas,

para acabar contando las paredes

y dándole la vuelta a los recuerdos,

con el único fin de buscar luces

que de antemano sabes imposibles.

 

No es fácil desgajar el equipaje

con la luna durmiendo en la camisa,

ni borrar las señales bien guardadas

en un hatillo luminoso y blanco,

sin poder apoyarse ni en el odio

como un arma de hiel hacia el pasado,

pues odiar es un acto inalcanzable

cuando en tu corazón cabe tan sólo

ese puñado de días eternos,

extendidos al sol como reliquias,

hasta que llegue la noche cerrada

en que los ojos vuelen para siempre.

 

Febrero 2016

 

 

 

 

 

 

 

 

MI CASTILLO DE NIÑA (Canción. Mayo 2016) Lo pongo de nuevo, con la letra.

 

MI CASTILLO DE NIÑA (Canción. Mayo 2016)

El viento se llevó un día

su rumbo de mimbre y pan,

para cargarla de piedras negras,

y ponerla a caminar.

Y  con la espalda apretada

por los golpes del azar,

entró en los bosques desconocidos

con el recuerdo del mar.

 

Estribillo:

El castillo dorado

con raíces de niñez,

lo transformó

el viento en desilusión,

para empezar otra vez.

 

De repente el camino

se perdió en un arenal,

se puso en pie

tras el atardecer

sin zapatos para andar.

 

 

Con el cuerpo entumecido,

las rodillas de cristal,

cerró los ojos al calendario,

y a la cruel soledad.

El corazón confundido,

inventándose un afán,

guardó las letras para nombrarse,

y así tal vez, comenzar.

 

Estribillo:

El castillo dorado

con raíces de niñez,

lo transformó

el viento en desilusión,

para empezar otra vez.

 

De repente el camino

se perdió en un arenal,

se puso en pie

tras el atardecer

sin zapatos para andar.

Se puso en pie

tras el atardecer

sin zapatos para andar.