MADERA ANTIGUA (Marzo 2017)

 

 

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MADERA ANTIGUA

 

Mi alma es como la madera antigua,

en su combate con las inclemencias:

una reliquia que se vuelve polvo

al más leve contacto improvisado

de imágenes podridas y crueles,

con el soplo del tiempo en las aristas

enseñando los dientes y las garras,

y una espada prendida de una teja.

 

Se torna llanto, un reguero de arañas

frágiles y temblando en la intemperie.

No importa cuánto luche, se deshace

como las mariposas en los dedos:

Va y viene del dolor, como la luna,

como el espíritu de las mareas,

como otras almas, con los ojos bajos,

que quedaron vagando en los caminos,

agarrándose a un clavo que enmohece,

los tablones heridos por la niebla,

las astillas hinchadas de vacío.

 

 

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