MEDIANOCHE SIN REMEDIO (Poema de 1977, que fue mi primer premio reconocido. Premio de Poesía «Ciudad de Osuna»). Rescatado de entre los poemas antiguos.

MEDIANOCHE SIN REMEDIO (1977) Premio de Poesía joven Ciudad de Osuna

Era la medianoche sin remedio

y me encontré una voz azul y simple.

Era de un esqueleto un puro haz,

un tallo solo.

El miedo, mi enemigo, envenenaba,

aunque en la turbia lucha lució a veces

un rastro casi inútil de rocío,

buscando el mar.

Llegó la hora de perderlo todo,

desnudez, frente a frente, ante el abismo,

mi soledad a secas, pobre y sucia

de tanto error.

Pude inventar a Dios, pero no quise.

No era justo. Grité sólo mi nombre

con un silencio nunca conocido.

Nadie lo oyó.

ROMANCE DEL VIAJE A ESCOCIA

ROMANCE DEL VIAJE A ESCOCIA

El verano ya maduro

en su gama de calores,

pesada flama de día,

húmeda calma en la noche,

me traía su promesa

lacrada dentro de un sobre.

Iba a visitar la tierra

de los pictos, bravos hombres

que ni el Imperio Romano

doblegó con sus cohortes;

iba a buscar el misterio

de sus lagos, de sus voces

en esa lengua concisa

que, con la fuerza de un roble,

encierra en sílabas cortas

su brusca historia de bronce.

Julio del setenta y nueve.

Tengo que hacer la maleta.

Es de piel fina, granate,

mediana, suave, sin ruedas,

y en su vientre se confunden

de estación todas las prendas,

porque allá arriba, tan lejos,

crece una eterna tormenta,

y hay que acudir al abrigo,

los jerseys y las chaquetas,

como si así, de repente,

el estío se torciera,

y el enigma de un eclipse

apagase el sol, y mientras,

el invierno recubriese

con su frialdad la fecha.

Veintidós años cumplidos

sellan en el pasaporte

mi larga tiniebla antigua

que los mapas desconoce,

y ante mis ojos se abren

roncas fronteras del norte,

con su lluvia persistente,

y acero en el horizonte.

El trayecto se hace largo

cuando se cierran las puertas

del avión, que es un cofre,

como una tumba perfecta

para el mal de claustrofobia

que de mi ser se alimenta.

Y luego el tren, tan despacio,

lenta lombriz de madera,

por fin nos lleva a Edimburgo,

donde un alto sol espera,

como si entre mi equipaje,

escondido en la maleta,

hubiese viajado un trozo

del verano de mi tierra.

Mas, el frágil espejismo

se difumina en la densa

oscuridad que, de pronto,

cubre la ciudad entera.

Entonces, reparto el alma

con emociones intensas;

subiendo la Royal Mile,

su corazón de realeza,

todos sus años de historia

contemplo por vez primera.

Y a Macbeth brindo un saludo,

y a Duncan, y a la silueta

del castillo que me guiña

su ojo de piedra añeja.

¡Por fin me mira Edimburgo!

¡Por fin le hablo de cerca!

Enlace para mi libro «NOSOTRAS BAJO UN CIELO DIFÍCIL», que acaba de salir publicado.

https://www.edicionesoblicuas.com/obra/nosotras-bajo-un-cielo-dificil

Aquí va también el enlace para pedidos desde otros países.

Está publicado por EDICIONES OBLICUAS, y consta de tres historias.

La primera, «El primer viaje al mar», cuenta las experiencias de una niña de 9 años, de extracción social deprimida, que va a la playa por primera vez con un grupo de monjas, que lo organizan como acto de caridad. La niña se tiene que enfrentar por primera vez a la soledad y asimismo tiene que asumir responsabilidades que nunca antes había tenido que asumir sin sus padres. El relato está lleno de anécdotas curiosas y resulta muy entretenido.

La segunda narración, «Dados de doble azar», nos relata como una mujer debe afrontar la ruina de su casa y sus hijos por culpa de un marido negligente, al igual que le había ocurrido a su madre años atrás. En la narración se van intercalando episodios de ambas historias, la de la madre y la de la hija, ante una situación similar, si bien la hija es la protagonista principal, y es quien debe desplegar toda su fuerza y energía para salvar a sus hijos del abismo. Aunque la historia presenta un cierto paralelismo entre la dos vidas, las actitudes de ambas mujeres son muy distintas, y por eso, también los resultados.

La tercera y última historia, «Las voces del autobús», narra la vida completa de una mujer que sufre una grave enfermedad mental, esquizofrenia paranoide, con el tremendo impacto que dicha dolencia supone para la familia y para la propia enferma. Es una historia desgarradora y real, donde se cuentan las dificultades que tienen que atravesar estos enfermos y sus familias. El relato comienza en el mismo momento del nacimiento de la enferma, allá por 1950, cuando la familia aún no tiene conciencia de la enfermedad, pues la esquizofrenia no da señales claras hasta la adolescencia, y termina con la muerte de la protagonista en 2014.

MI CASTILLO DE NIÑA Versión Abril 2024

MI CASTILLO DE NIÑA (Canción. Mayo 2016)

El viento se llevó un día

su rumbo de mimbre y pan,

para cargarla de piedras negras,

y ponerla a caminar.

Y  con la espalda apretada

con los golpes del azar,

entró en los bosques desconocidos

con el recuerdo del mar.

Estribillo:            

El castillo dorado

con raíces de niñez,

lo transformó

el viento en desilusión,

para empezar otra vez.

De repente el camino

se perdió en un arenal,

se puso en pie

tras el atardecer

sin zapatos para andar.

Con el cuerpo entumecido,

las rodillas de cristal,

cerró los ojos al calendario,

y a la cruel soledad.

El corazón confundido,

inventándose un afán,

guardó las letras para nombrarse,

y así tal vez, comenzar.

Estribillo:            

El castillo dorado

con raíces de niñez,

lo transformó

el viento en desilusión,

para empezar otra vez.

De repente el camino

se perdió en un arenal,

se puso en pie

tras el atardecer

sin zapatos para andar.

LA LIBERTAD O EL PRECIO DEL PECADO ORIGINAL (ABRIL 2024)

LA LIBERTAD O EL PRECIO DEL PECADO ORIGINAL (Abril 2024)

Es el cielo que se abre y amanece

en la culminación del ser humano,

rebelde que se escapa de la mano

de ese destino al que ya no obedece.

Es la inocencia que desaparece,

sueño de humo que vuela lejano

mientras de la semilla brota el grano

de la esencia final que permanece.

Es el noble sentido que engrandece

el sacrificio de aceptar el precio

de la elección entre ser justo o necio,

para ganarse, al fin, la dignidad

que va otorgando a quien se lo merece

el don de la valiosa Libertad.

HIMNO AGAJUDO (Proyecto nuevo Abril 2024)

CANCIÓN HIMNO AGAJUDO

Estribillo:

Somos AGAJUDO y en la jubilación

Vamos por el mundo con mucha ilusión.

(Repetir)

ESTROFA 1: Hemos pasado la vida entregándolo todo,

en nuestras clases,

mostrando el mundo a través del latido dorado

del corazón.

Hemos pasado la vida sembrando palabras

por todas partes,

para encontrar repetida la misma sonrisa

con  nuestra canción.

Estribillo:

Somos AGAJUDO y en la jubilación

Vamos por el mundo con mucha ilusión.

 (Repetir)

ESTROFA 2: Ahora ha llegado la hora de alzar nuestras voces

por los caminos,

con el recuerdo de aquellas mañanas, temprano,

al despertar,

cuando metíamos libros, papeles, cuadernos,

en la maleta,

y con el alma en la mano abríamos el aula

para trabajar.

 Estribillo:

Somos AGAJUDO y en la jubilación

Vamos por el mundo con mucha ilusión.

(Repetir)

TARDE TE CONOCÍ, LIBERTAD (Marzo 2024)

TARDE TE CONOCÍ, LIBERTAD (Marzo 2024)

Admito que te he conocido tarde,

cuando he gastado, casi, mi existencia.

No fue el fruto tenaz de la paciencia,

ni la rama que asume el rayo y arde,

no fue la huida oscura del cobarde

quien no te presentó ante mi conciencia,

ni tampoco la triste negligencia

lo que cegó mi vista en un alarde

de estafa consumada. Fue la edad

que me enseñó a sumar mi suficiencia,

que me hizo querer estar conmigo

en los sembrados de mi soledad,

yo misma, como mi mejor amigo,

con el regusto de ti, libertad.

RETAZOS DE MIRADA (Marzo 2024)

RETAZOS DE MIRADA

Cuando te amaba,

cuando te amaba tanto,

el mundo no tenía más sentido

que el titilar suave de tus ojos

temblando en medio de la madrugada.

La órbita de todo mi planeta

se aferraba al capricho fluido, acuoso,

de una neblina verde y trepidante

que lo llenaba todo desde abajo,

hasta llegar al cielo de allá arriba

con macizos puntales nacarados.

Cuando te amaba,

cuando te amaba tanto que mordía

las ruedas de metal de los relojes,

olas de incertidumbre me mecían,

cubiertas por el tiempo. Y su festón,

como un bordado lánguido de arbitrio,

acababa fundido, sin remedio,

en la lumbre prendida en tus pestañas,

espirales de auroras que me hablaban

de lo felices que éramos entonces.

Cuando te amaba,

cuando te amaba hasta descomponerme

entre briznas de tibia sutileza,

me embriagaba hasta el rayo más pequeño

de esa mirada que impregnaba el aire,

como alguna verdad de lo divino

que esculpía los días y las noches,

mientras yo crepitaba en la impaciencia

para ensamblar las piezas irisadas

a través de tus ojos contundentes.

Cuando te amaba,

cuando te amaba tanto,

cuando te amaba tanto que las sombras

estallaban de miedo por tu ausencia,

se colaban tinieblas por los huecos

inundando esperanzas y cajones

y las perchas oscuras del armario.

Pero con la ventisca de noviembre,

el mundo quedó atrás, reconducido

en el empeño fiel de la memoria,

y con llaves de hierro se sellaron

los extensos jardines de tus ojos,

y el mundo se apagó.

Cuando te amaba.

Cuando te amaba tanto.