EN EL BALCÓN, MI ATALAYA (Julio 2026)

EN EL BALCÓN, MI ATALAYA (Julio 2026)

Desde aquí arriba,

en el balcón marmóreo de los años,

la vida se me ha hecho más pequeña,

más contables los días, tan finitos

como infinitas eran las mañanas,

cuando aún me sobraba juventud

y la cuesta era un punto muy lejano.

En la distancia

que me da la virtud del oro viejo,

me asomo a los detalles de las cosas

como a un acertijo descifrado,

y desprendo una luz que todo alumbra,

a pesar del dolor inevitable,

y de la estricta norma de las células.

Todo se esfuma.

Las ingrávidas alas de hace tiempo

como flores de arena se deshacen.

Y sin embargo, todos los misterios

despliegan su esplendor, sin más cerrojos,

y se abren cual lavanda en pleno julio,

trasminando la tierra en su color.

Desde aquí arriba,

desde esta atalaya tan costosa

que tuve que pagar con la vejez,

la claridad me abruma y me alimenta,

y encaro los segundos como uvas

que saboreo al fondo de la boca,

con un pálpito hueco que no cesa.

Desde aquí arriba.

Desde el balcón.