
VIDA EN ECLIPSE (Julio 2026)
No era yo, no era yo, no, que eras tú
el astro que nublaba mi silueta
tras una identidad desconocida
y ráfagas doradas de centellas.
No era yo, no era yo quien decidía
el destino final de los planetas
en el juego sutil del universo
con sus raudos relámpagos de estrellas.
No era yo, no era yo quien daba nombre
a los cálidos guiños en las sendas
que extendían las luces de su magia
sobre las negras sombras de la tierra.
Sin embargo, era yo, que en realidad
alumbraba tu cara más completa
con rayos de naranja, y mi fulgor
poseía las llamas verdaderas.
Y era yo, era yo, quien encendía
el rastro que dejaban tus tinieblas,
y te prestaba mi destello puro,
siempre fluyendo en mi alma de candela.