LA NIÑEZ DE LAS MANGUERAS (Agosto 2020)

Hallé otra vez la libertad del agua,

su frescor reforzado en el paisaje

de la altiva montaña del verano,

(fina humedad, como un visillo al viento,

un arcoíris de calima al frente).

Y entonces la niñez, su juego antiguo

en la temperatura desbordada,

se coló por los surcos de las gotas,

como en aquella infancia desprovista

de caprichos ajenos y costosos,

(los chiquillos batidos en la flama

agresiva del basto sol de julio):

Siento el acuoso canto de los grifos

que entonces bosquejaba fantasías

y planes al alcance de los pobres,

(los mitos de la playa tan distantes

como un sueño de vaho, piel de trébol

en la ruin lotería del reparto).

¡Qué agua tan hermosa y esperada

en aquellas carencias indomables!

¡Cuánta felicidad en la escasez

y en la magia infantil del vidrio vivo,

a pesar del vacío de las huchas

y de la frustración de los mayores,

sudando el equilibrio de su esfuerzo,

mas sin su recompensa de justicia!

¡Cuánta alegría gratis en el patio

que iba oleando a ritmo de manguera

los bañadores raídos de los niños

al libre chorro de las vacaciones

y el barrio inmerso en la agreste canícula!

MI CASTILLO DE NIÑA (B) Nueva versión Julio 2022

MI CASTILLO DE NIÑA (Canción. Mayo 2016)

El viento se llevó un día

su rumbo de mimbre y pan,

para cargarla de piedras negras,

y ponerla a caminar.

Y  con la espalda apretada

por los golpes del azar,

entró en los bosques desconocidos

con el recuerdo del mar.

Estribillo:           

  El castillo dorado

con raíces de niñez,

lo transformó

el viento en desilusión,

para empezar otra vez.

De repente el camino

se perdió en un arenal,

se puso en pie

tras el atardecer

sin zapatos para andar.

Con el cuerpo entumecido,

las rodillas de cristal,

cerró los ojos al calendario,

y a la cruel soledad.

El corazón confundido,

inventándose un afán,

guardó las letras para nombrarse,

y así tal vez, comenzar.

Estribillo:           

  El castillo dorado

con raíces de niñez,

lo transformó

el viento en desilusión,

para empezar otra vez.

De repente el camino

se perdió en un arenal,

se puso en pie

tras el atardecer

sin zapatos para andar. (Repetir)

MI JAZMÍN (2016) Poema publicado en el libro «Un Tercio», editado en enero 2017.

MI  JAZMÍN

Mi jazmín es un náufrago del tiempo,

un héroe puesto en pie tras mil caídas,

ha vuelto de un pasado inexpugnable,

vestido con un rastro de victoria.

Mi jazmín se ha enfrentado a los gusanos,

ha pasado por años sin perfume,

y a pesar de sentirse mustio y viejo,

lució su aroma blanco de repente.

Mi jazmín me ha enseñado a ser constante,

ha demostrado su lucha de planta,

ha vuelto de verdores solitarios

para subir su olor por las esquinas.

Yo di por muerto un día a mi jazmín,

no soñé que vería su blancura

salpicando las tardes perfumadas

con un aura suave de sorpresa.

Igual espero yo, de mis cenizas,

volver de la certeza del abismo,

y abrirme al sol como el bravo jazmín,

aun viendo cerca el fin del horizonte.

COPLILLA DE LA CAPRICHOSA VIDA (23 Mayo 2022) Homenaje a Luismi, recientemente fallecido, a los 47 años.

COPLILLA DE LA CAPRICHOSA VIDA (23 Mayo 2022)

¡Qué injusto destino el nuestro!

¡Qué caprichosa es la vida!

¡Qué traqueteo azaroso

nos impone cuando gira!

Nos da puñados de cal

sobre arenas movedizas,

y una emoción desbocada

que se zafa de sus bridas.

Nos coloca en la diana

de ciegas flechas malditas

que nos rozan, nos ignoran,

o alcanzan, abriendo heridas

en medio del corazón

con exactitud precisa.

¡Qué caprichosa existencia

maneja así nuestras fichas

en incontrolables juegos!

¡Qué viciosa lotería!

TODO LO ARREGLABA CON AMOR (08 Febrero 2022)

TODO LO ARREGLABA CON AMOR (07 Febrero 2022)

La llamaron de pronto y acudió,

fue hacia las olas cálidas del alba

donde algún ángel le tendió la mano

para ascender, sus pies ya tan ligeros,

los encajes livianos de la espuma,

el trazado sutil de la escalera

que lleva al infinito del recuerdo.

Mientras subía iba desprendiendo

una estela de súbitos jazmines,

y un cofrecillo antiguo con sus fotos

y sus viejas anécdotas perdidas

en aquella niñez amarillenta

que en la nostalgia conservaba intacta,

como los sueños de su juventud.

No pronunció palabra, ni una queja,

sabía que dejaba todo en orden:

la cosecha, sembrada con esmero,

germinando en su tiempo y en su sitio,

las raíces limpias, las hojas brillantes,

el campo agradecido sonriendo

con su eclosión fecunda, con su alma

de pasos fijos en las estaciones.

Y a pesar de partir sin voluntad,

precipitadamente para el mundo,

(maletas mal compuestas en la prisa,

fecha estampada en un instante ciego

sobre el billete apenas coloreado),

se conformó, disfrutando la imagen

de aquellos días que cosió redondos

para estrechar a todos con sonrisas

y las manos abiertas como el mar.

Y aunque se rindió ante la corriente

predicha por la austera biología,

y dio consentimiento a su viaje,

aun en su forzosa tesitura,

dejó la recompensa de la tierra

quien todo lo arreglaba con amor.