AFILADO DIAMANTE EN OTRO PLANETA (Mayo 2023)

¡Amor cruel, que a otra galaxia fuiste,

a un astro oscuro para ver, distante,

con la fina dureza del diamante,

los restos rotos de mi alma triste!

En vilo quedó todo el universo,

recogiendo los trozos del quebranto:

madurez desleída en agrio llanto,

sueño hecho astillas, ya en el mar disperso.

Me pregunta el dolor, rozando el verso,

si acaso fue un error quererte tanto.

FIESTA Y JAZMÍN (mayo 2023)

FIESTA Y JAZMÍN

Fiesta, jazmín y luces de colores.

Un aroma absorbente de verano.

Un festival de estrellas sonrientes,

una pantalla grande, aún en blanco,

y mientras, yo, saltaba entre las ramas

de aquel bosque frondoso de zapatos,

que rodaban prendidos en la música,

al compás de Los Brincos o Los Bravos.

Ya no era necesario ir a la cama

a plegar la jornada muy temprano,

ni dejar los cuadernos y los lápices

en la mesa del cuarto preparados,

para emprender, al aire mañanero,

la ruta del colegio de mi barrio:

el fugaz juego de las vacaciones

el portón de la escuela había cerrado.

Eran noches de bailes y de cine,

con la luz del solsticio aún en alto:

primero los refrescos, dulces, fríos,

la Fanta con sus hielos en el vaso,

y la sangría para los mayores,

y ricas avellanas en los platos.

Después los discos de cuarenta y cinco

cuajaban melodías en el patio,

y todos empezaban con el baile,

muchachos y muchachas enlazados,

o rodando sin fin cual caracolas,

o trazando piruetas, giros, saltos,

al frenético ritmo que llenaba

la explanada del cine de verano.

Juventud desbordante que a mis ojos,

en la frontera de los ocho años,

eran adultos firmes, pues algunos,

¡casi alcanzaban ya los veinticuatro!

Yo emulaba los gestos de la danza,

aspirando el aroma denso y mágico

del dorado jazmín, frescor nocturno,

y las damas de noche que en los flancos

de la verja del cine rezumaban

su olor hacia la luna como un cántico.

Al fundirse la luz del sol de estío,

al irse los fulgores más brillantes,

bombillitas azules, verdes, rojas,

dejaban su arcoíris en el aire,

para ofrecer un rastro de colores

a la última audiencia de la tarde.

Se guardaban los discos en sus fundas,

la música cesaba, y los danzantes

retiraban los vasos y los restos

que habían sobrado del ruidoso baile,

y colocaban sillas en el patio

con la pantalla a punto de estrenarse.

Cuando al final la sábana callada

retomaba el color de alguna historia,

del oeste, tal vez, o de aventuras,

o alguna narración graciosa y cómica,

se hacía el silencio, tupido, expectante,

en el hermoso manto de las sombras.

Fiesta, jazmín, damas de noche y cine,

las luces de colores y las horas

iban moldeando emociones intensas,

de esas que anidan en el alma, hondas.

El estío y su traje de verbena

en el recuerdo de la infancia asoman.

VIAJAR. VIVIR.

VIAJAR. VIVIR 

Andar. Viajar. Vivir.

Desde el momento en que abrimos los ojos,

y los pulmones respiran la luz,

empezamos el viaje.

Y todo lo demás,

lo que viene después,

son formas diferentes de camino,

hacia adentro, hacia afuera,

hacia el final del tiempo que nos toca.

Vivir. Andar. Viajar.

Recorrer las raíces de las lenguas,

los herrumbrosos huecos de los puentes,

el rancio material de los palacios,

las columnas de edades enterradas

que nos han conducido

al brillante crisol del diccionario,

o al guiño eterno de la arquitectura,

hasta reconocer todos los nombres

que el sol adquiere en el amanecer.

Hacia adentro, hacia afuera.

Viajar. Andar. Vivir.

Vamos al centro oculto del latido

que intenta comprender el raro enigma

del corazón que aún queda por hacer,

del vestido al que restan las puntadas

del diseño final

que acabaremos siendo en el recuerdo,

en ese punto justo de cocción

de la mezcla caótica y hermosa

que cada uno guarda.

Hacia afuera, hacia adentro.

Vivir. Andar. Viajar.

Hacia un  destino ignoto.

Hacia estrellas perpetuas.

Hasta encontrar magníficos tesoros

en el pulso indomable de las calles,

en la abrupta inocencia de los campos,

en los mundos fugaces que aparecen

detrás de las sonrisas de la gente,

en la delicadeza

que surge de la deseada lluvia.

Hacia afuera, hacia adentro

LOS OJOS DE MI NIETO (06 Abril 2023)

LOS OJOS DE MI NIETO (06-04-2023)

El bosque que sus párpados bordea

abanica la flor de su viveza,

y deja en su mirada la riqueza

de un sutil cascabel que tintinea.

Por sus pupilas sale el corazón,

el núcleo de su reino verdadero,

y  alumbra, sin saber, el mundo entero

la contundente luz de su expresión.

Rostro más expresivo no he encontrado,

ni en el silencio más sinceridad:

la limpia esencia de la ingenuidad

habita el alma de mi niño amado.

Al mirar dice tanto que su frente

va derramando gráciles destellos.

Por eso para mí, sencillamente,

mi nieto tiene los ojos más bellos.

SEMANA SANTA: EN MEMORIA DE MI PADRE (01 Abril 2023)

SEMANA SANTA: EN MEMORIA DE MI PADRE (01 Abril 2023)

El azahar

y la niñez

van de la mano.

El denso aroma

prendido en el ocaso

llega hasta el fondo de raíz antigua,

que me vincula al oro,

al terciopelo santo,

y al sagrado perfume de los cirios.

Mis trece años,

mis trece años de entonces,

mis trece años en mi mundo solo,

van buscando el milagro de la tarde,

imagen variopinta,

que se fija detrás de los rincones,

y lleva a los sentidos

a su viva abstracción.

Niña perdida

en el bullicio azul de la ciudad,

al albur del barroco repetido

en su sueño extemporáneo,

expuesto en el presente como un eco

de aquel Siglo de Oro

que marcó las creencias en el sur.

Es el Arte, casi de carne y hueso,

resucitado con pasitos cortos

en la magnificencia de las flores

y el fulgor insistente

del centro mismo de la primavera.

Ahora y entonces,

entonces y de vuelta,

sigo fielmente el tintineo sublime

de esas cadenas que arañan los pies,

camino tras las huellas

de brillantes sayales

y de bordados palios 

que con su bamboleo tenue y suave,

se ajustan al redoble de la música,

esas amadas marchas que arrullaron

las noches de mi infancia

desde el justo momento en que nací.

Viene el Cristo, dolor hecho belleza,

pasa la Virgen lenta, majestuosa,

y ahí está mi padre,

tan joven, tan enérgico,

en su lugar al final de la banda,

en la armonía del viento madera,

el trino de su flauta

consumando el vaivén de los varales,

elevando la luz del espectáculo,

al ritmo del incienso…

Ahí es donde vuelvo

cada Semana Santa.

El recuerdo despierta (05 marzo 2023)

El recuerdo despierta. Agua dormida

que de repente surca como un rayo,

o como el trote agreste de un caballo,

el verdinoso lecho de la vida.

Desnuda la razón, de amor herida,

en la insolencia azul del mes de mayo,

la memoria me aborda. Aunque batallo,

ya nada puede hacer mi alma vencida.

Si me habla el corazón, yo siempre fallo:

sirven de nada arnés, freno, ni brida.

EL DEMONIO EN LA CALLE Y EL BOSQUE OSCURO (Enero 2019)

EL DEMONIO EN LA CALLE Y EL BOSQUE OSCURO (Enero 2019) – Elegía a la desgraciada muerte de la profesora asesinada –

Esta es una historia cruel

de juventud machacada,

de secretos en las hojas

del bosque en la madrugada,

de insectos en la neblina

donde la vista no alcanza,

y en las pupilas del lobo,

acechos que no descansan.

Aquella tarde de viento

cuando Diciembre mostraba

algunos rizos de sol

sobre el blanco de las casas,

la calle era un sigilo

enconado en la ventana

desde donde un mal podrido

sin corazón, la miraba.

Ella, casi ajena al aire,

y casi recién llegada,

sentía el mundo por abrir

su ilusión aún temprana,

sin notar la sombra negra

que rondaba tras su espalda,

como las gélidas huellas

que despliegan los fantasmas.

Cuando con paso tranquilo,

en el tupido silencio

su inocencia caminaba

por la soledad del pueblo,

sumido en calladas siestas,

un demonio carnicero

con las zarpas de ponzoña,

de pronto surgió del viento,

y desalmado arrancó,

de raíz, sus claros sueños;

las llaves de puertas nuevas

y el mapa de los senderos

que el fulgor de su entusiasmo

había trazado en cientos

de sitios imaginados,

cayeron ante el violento

golpe de hiel desatada

desde el fondo del infierno.

Un halo turbio de barro

le atravesó todo el cuerpo,

y aunque intentó con sus pies

soltarse del diablo enfermo,

sus pezuñas eran fuertes,

y aún más mortales sus cuernos.

Y no pudo ser laurel,

ni cisne, ni flor, ni ciervo,

ni la ninfa que los dioses

salvan de monstruos infectos.

En el bosque, entre los juncos,

el demonio se reía

mientras ensuciaba impávido

el rumor del agua limpia,

dejando en brusca tiniebla

una ingravidez dormida

que ya nunca haría cuentas

con los meses, ni los días

por tachar al almanaque

florecido de la vida,

porque, cargado de noche

negra, estancada, y maldita,

el diablo había cumplido

su sentencia agria y fija

de sesgar en un instante

una esperanza sencilla,

con su soberbia de muerte

en la sinrazón escrita.

¡El mal fario te mereces,

las rejas más definidas,

una barrera de sangre

para tu hambre escondida,

la guerra de las mujeres

como una nube de avispas,

una maldición perenne

a tu espalda bien cosida!

¡En mala hora miraste

hacia donde no debías,

para incrustar tu penumbra

de vileza en su sonrisa!

LA MUCHACHA ALEGRE Y EL DIABLO OCULTO (02 MARZO 2023)

LA MUCHACHA ALEGRE Y EL DIABLO OCULTO (02 marzo 2023)

ESTRIBILLO:

¡Qué pena de muchacha alegre,

que se marchó para volar!

¡Ay, qué dolor de rama verde,

que apenas comenzó a brotar!

No pudo terminar la senda, ay,

que se rompió por la mitad,

y en el silencio estaba el aula, ay,

y el entusiasmo de enseñar.

Estrofa 1:

Esta es la dura y triste historia

de una joven que empezaba

su camino a recorrer.

Nunca, nunca pudo imaginarse

que su libertad primera

se iba a quebrar de una vez.

ESTRIBILLO:

¡Qué pena de muchacha alegre,

que se marchó para volar!

¡Ay, qué dolor de rama verde,

que apenas comenzó a brotar!

No pudo terminar la senda, ay,

que se rompió por la mitad,

y en el silencio está la tiza, ay,

y el entusiasmo de enseñar.

Estrofa 2:

Ese, ese día por la calle

el diablo la espiaba

tras invisible disfraz.

De pronto, le arrebató por sorpresa

el sueño de vida nueva

que comenzaba a estrenar.

ESTRIBILLO:

¡Qué pena de muchacha alegre,

que se marchó para volar!

¡Ay, qué dolor de rama verde,

que apenas comenzó a brotar!

No pudo terminar la senda, ay,

que se rompió por la mitad,

y en el silencio está la tiza, ay,

y el entusiasmo de enseñar.

Estrofa 3:

El diablo con su fuerza de demonio

la atenazó por la espalda

y al bosque se la llevó

donde los árboles de la noche

cerraban el horizonte

gimiendo negro dolor.

ESTRIBILLO:

¡Qué pena de muchacha alegre,

que se marchó para volar!

¡Ay, qué dolor de rama verde,

que apenas comenzó a brotar!

No pudo terminar la senda, ay,

que se rompió por la mitad,

y en el silencio está la tiza, ay,

y el entusiasmo de enseñar.