BRUMA Actuación en el Ipep febrero 2022
Bruma actuación Ipep febrero 2022
TODO LO ARREGLABA CON AMOR (08 Febrero 2022)
TODO LO ARREGLABA CON AMOR (07 Febrero 2022)
La llamaron de pronto y acudió,
fue hacia las olas cálidas del alba
donde algún ángel le tendió la mano
para ascender, sus pies ya tan ligeros,
los encajes livianos de la espuma,
el trazado sutil de la escalera
que lleva al infinito del recuerdo.
Mientras subía iba desprendiendo
una estela de súbitos jazmines,
y un cofrecillo antiguo con sus fotos
y sus viejas anécdotas perdidas
en aquella niñez amarillenta
que en la nostalgia conservaba intacta,
como los sueños de su juventud.
No pronunció palabra, ni una queja,
sabía que dejaba todo en orden:
la cosecha, sembrada con esmero,
germinando en su tiempo y en su sitio,
las raíces limpias, las hojas brillantes,
el campo agradecido sonriendo
con su eclosión fecunda, con su alma
de pasos fijos en las estaciones.
Y a pesar de partir sin voluntad,
precipitadamente para el mundo,
(maletas mal compuestas en la prisa,
fecha estampada en un instante ciego
sobre el billete apenas coloreado),
se conformó, disfrutando la imagen
de aquellos días que cosió redondos
para estrechar a todos con sonrisas
y las manos abiertas como el mar.
Y aunque se rindió ante la corriente
predicha por la austera biología,
y dio consentimiento a su viaje,
aun en su forzosa tesitura,
dejó la recompensa de la tierra
quien todo lo arreglaba con amor.
BRUMA CON INSTRUMENTOS D (nueva versión 20 enero 2022)
The Fly Swatter Made of Gold Thread
(Versión traducida al inglés de «El Matamoscas de Hilo de Oro)
Canción Bruma con instrumentos. Primer intento. Prueba. Mi voz un poco trastornada por los días de fiebre de la reacción a la vacuna. 21 Diciembre 2021.
TAJOGAITE (12 diciembre 2021)

TAJOGAITE (12 Diciembre 2021)
(I)
Ardiente sangre corre por las venas
de fuego cegador y repentino:
arrasa, inevitable, con la historia,
la gente, los caminos, los detalles
del pan de cada día, de las casas,
del antiguo descanso recogido
en la rutina de los cementerios,
donde las tradiciones se cobijan
y las familias respetan sus nombres.
La negra sepultura de ceniza
cubre potente, recia, sin piedad,
el paciente legado de los pueblos,
la herencia humana, años y trabajo,
sueños, afanes, todos los recuerdos,
el contorno seguro del hogar,
los sudores perdidos de las manos…
(II)
Gritó la boca rugidos de piedra,
furia de humo desde el vientre airado,
su vómito de rabia desde el núcleo
quebraba el eje de los equilibrios,
temblores graves, cólera y azufre,
cambiaron para siempre la silueta
esculpida en los siglos de los mapas.
Lenguas impredecibles, alevosas,
marchaban en viscosa formación,
ejército cruel, contra el bullicio
sano de las costumbres cotidianas,
borrando con su fuerza fulminante
la certeza vital de la esperanza.
(III)
Yo estuve allí, aún con el silencio
de la tierra tendida en el océano,
cuando la paz cuajaba en las mañanas
en una predicción inamovible.
Yo me llevé en el alma su paisaje,
me quedé con la vista suspendida
en una heterogénea placidez,
una belleza intensa, grácil, verde,
negra y azul, un surtido de mundos,
un muestrario plagado de universos,
desde las plataneras al basalto,
desde el quieto turquesa a las aristas
que cortaban las plantas de los pies,
rocas curtidas en viejas batallas,
desde la lluvia eterna en los helechos
hasta la playa salvaje y caliente,
en la fertilidad del arcoíris,
un paraíso entero que evocar…
Ahora las imágenes se han ido
para quedar ancladas en las fotos,
sin más repetición que la añoranza
y la fragilidad de la memoria.
El panorama es otro, otra verdad,
otro boceto de cartografía,
pero siempre en señal de la raíz,
los colores primarios de su esencia.
ATARDECERES PERDIDOS (24 Octubre 2021)
A mi casa de Benaocaz.
ATARDECERES PERDIDOS (24 Octubre 2021)
Se ha diluido el fondo del paisaje,
mi reino, tan extenso y solitario,
la íntima expresión del sol diario,
claras alturas de dorado encaje.
Nunca más sentiré el tranquilo orgullo
de contemplar la fuga de la tarde
desde la amplia terraza, en quieto alarde,
yo gobernando el centro del murmullo
del silencio viscoso de la tierra,
mientras el tintineo vespertino
se escondía en las curvas del camino,
y entre los verdes dientes de la sierra.
El sueño se cumplió, duró un momento.
Un trozo de niñez por la ventana
fue el resorte de luz que una mañana
me hizo firmar papeles en el viento.
Lo devolví. La cuesta desanduve.
Las llaves apagué bajo la alfombra,
pero acaso, quizás, quede una sombra
en el rincón de cal que un día tuve.
MICRORRELATOS: Y LUEGO LA INÚTIL SOY YO (Agosto 2021)
Y LUEGO, LA INÚTIL SOY YO
¡Dios mío! ¡12.000 euros! El irresponsable de mi marido ha sacado todos los ahorros de la cuenta para “prestárselos” al enganchado y retorcido de su jefe, que según dicen, anda metido en asuntos muy turbios. Debe ser que el muy imbécil quiere participar en esos negocios oscuros, porque si no, ¿a santo de qué le brinda al jefe todo lo que quedaba tras vender el piso de mi madre? Ya puedo despedirme de ese dinero, que en justicia es mío. Y él sin ganar un céntimo, sin cobrar las comisiones. ¡Y luego, la inútil soy yo!
¿Cómo pudo retirar tanto dinero de la cuenta familiar sin mi permiso, ni mi firma? Seguro que, al revés, a mí no me dejarían…
¿Cómo vamos a mantener a la familia?
¡Qué oportuno el teléfono! <<¿Diga? ¿Cómo? ¿Han encontrado al jefe de mi marido cosido a balazos?>> ¡Ay, Dios mío!
TRENES QUE SE MUEVEN
TRENES QUE SE MUEVEN (04 Agosto 2021)
En medio del fresco placentero de la mañana veraniega, en la que el sol subía rotundo desde el horizonte de la sierra, ella se puso a pensar, como de repente, como si acabara de recibir la epifanía de su ser, en el acontecimiento que había estallado en su historia hasta hacerla comenzar el viaje de la vida nuevamente. Y empezó a vislumbrar por primera vez el significado de aquella terrible conmoción, la que había cercenado con una grieta sísmica el curso de su existencia, el amargo momento en el que él decidió abandonarla con el empeño de crearse una precipitada nueva vida a toda costa. Nadie, y menos aún ella misma, entendía cómo era posible que la hubiese dejado así, de pronto, de manera tan inesperada como definitiva, inopinada, fulminante, dolorosa. Menos entendible todavía, dado que todo el mundo, todos, tanto de lejos como de cerca, apreciaban a través de la evidencia más ostensible (y casi insultante para algunos), la íntima complicidad que compartían como pareja, una unión bien avenida para sorpresa de muchos, un dúo cuyo corazón multiplicado por dos acompasaba sus latidos en una sinfonía iluminada y grandiosa, sin importar las incompatibilidades intrascendentes de la superficie. Porque nunca, a pesar de todos los inconvenientes, a pesar de las trabas del destino y la sociedad, nunca fueron un “tú y yo”, sino un “nosotros” firme y sólido, casi desde el principio, una vez salvadas las oscuras y difíciles tormentas de los primeros escarceos, cuando el mundo se presentaba como una muralla sembrada de obstáculos y la apuesta por su relación saltaba la lógica de todas las bancas del sentido común.
Entonces, ¿por qué esa ruptura súbita, hiriente y voraz, como un huracán desatado ante el asombro asustado de su alma descompuesta en el desconcierto? ¿Por qué este impacto contundente sobre el despertar apresurado de la población que dormitaba tranquila?, ¿por qué ese ataque de desolación, duro como las batallas del temido Atila, tras las cuales, según dicen, no quedaba ni una brizna de hierba?
La respuesta le llegó a la mente con una simpleza que casi cegaba la visión absoluta de su interior: estaban, siempre estuvieron, en etapas distintas de la vida, porque la diferencia de edad, el salto generacional que los separaba inevitablemente por haber nacido en momentos diferentes del tiempo, los había colocado en senderos tal vez tangentes, pero nunca en la misma dirección ni en la misma fase de progreso. Sin embargo, a pesar de ese hecho imposible de obviar, llegaron a amarse tanto, a necesitarse tanto, que buscaban, embargados por la ilusión, un punto de encuentro, una estación intermedia en la que abrazarse y vivir, un territorio aséptico para hacerlo suyo, un terreno común, un lugar flotando en alguna nebulosa donde existir compartiendo tiempo y sentimientos, aunque no pudieran en ningún momento olvidarse de la persistente partida de los trenes, porque éstos, sus diferentes trenes, seguían moviéndose. Su ruta continuaba inexorable a pesar de los hermosos lazos plantados durante casi 23 años en esas milagrosas estaciones exclusivas en medio de los destinos.
Luchar era inútil: no podían negar su propia identidad. Nunca alcanzarían la parada final conjunta; las líneas acabarían divergiendo en el espacio del dolor y el desasosiego, sin pactos posibles ante las leyes de la Física.
Mas, al ser su adiós un designio de los hados y la impermeabilidad del tiempo, y no la consecuencia de la voluntad, al no haber sellado la convivencia con la amargura del desamor, la indiferencia, o ese desgaste turbio que se enquista en los corazones de algunas parejas con el paso de los años, al no romper su relación de motu proprio, sino forzados por las máquinas de trayectorias antagónicas, su vínculo siempre seguiría latiendo vivo, y los sentimientos, el amor, nunca desaparecerían, pues las emociones no habían sido borradas por la desidia, el odio, la traición, ni tampoco por el fracaso, sino que muy por el contrario, continuaban respirando ahí, en los rincones secretos, cuidadosamente protegidos por la memoria en ambos corazones; la relación tuvo que acabar sencillamente porque sus vidas viajaban en diferentes direcciones, y el viaje debía continuar…
Esa fue la conclusión que irradiaba, con certeza indiscutible, la claridad de su pensamiento.

