CANCIÓN PARA MARCO (09 JUNIO 2023)

CANCIÓN PARA MARCO
 
ESTRIBILLO
Hacia el sol
vuelan sus juegos
y todo el universo resbala en el tobogán.
Y  al mirarme con sus ojos
las puertas de la vida van en vendaval,
y se abren las cancelas de par en par.
 
Corretea, corretea  y surca mundos
donde los tiburones son sus amigos,
siempre sonríen.
Salta y salta, salta con los dinosaurios,
en un paisaje de colores sin fin.
 
ESTRIBILLO
Hacia el sol
vuelan sus juegos
y todo el universo resbala en el tobogán.
Y  al mirarme con sus ojos
las puertas de la vida van en vendaval,
y se abren las cancelas de par en par.
 
Me dibuja, me dibuja un garabato,
y me lo enseña para que yo le diga
qué puede ser.
Lo llenamos, lo llenamos de colores,
y las formas empiezan a aparecer.
 
ESTRIBILLO
Hacia el sol
vuelan sus juegos
y todo el universo resbala en el tobogán.
Y  al mirarme con sus ojos
las puertas de la vida van en vendaval,
y se abren las cancelas de par en par.
 
Cuando duerme, cuando duerme la inocencia
se expande como espuma por las paredes
y los rincones,
y al cantarle, y al cantarle la mañana,
su risa es el milagro de un manantial.
 
 
 
ESTRIBILLO
Hacia el sol
vuelan sus juegos
y todo el universo resbala en el tobogán.
Y  al mirarme con sus ojos
las puertas de la vida van en vendaval,
y se abren las cancelas de par en par.
 
 
 
 
 
 
 

FERIA, QUE LA EDAD NO IMPORTA (31 Mayo 2023)

 

FERIA, QUE LA EDAD NO IMPORTA (31 MAYO 2023)

Cuajada de mantones y puntillas

y faralaes al viento está la acera,

con sus trajes gitanos, las chiquillas

marcan las fiestas de la primavera.

Van alegres, cantando en el camino,

hasta cruzar los arcos de la entrada:

el olor de las flores y del vino

deja su rastro fresco en la portada.

Los brazos al compás se balancean,

como el ramaje de un jardín florido,

mientras las alas del niño Cupido,

con su batir, sueños de amor recrean.

Y para aquellos que peinamos canas

y tiramos de feria en la memoria,

jóvenes somos con las sevillanas,

o al aire ajetreado de la noria.

AFILADO DIAMANTE EN OTRO PLANETA (Mayo 2023)

¡Amor cruel, que a otra galaxia fuiste,

a un astro oscuro para ver, distante,

con la fina dureza del diamante,

los restos rotos de mi alma triste!

En vilo quedó todo el universo,

recogiendo los trozos del quebranto:

madurez desleída en agrio llanto,

sueño hecho astillas, ya en el mar disperso.

Me pregunta el dolor, rozando el verso,

si acaso fue un error quererte tanto.

FIESTA Y JAZMÍN (mayo 2023)

FIESTA Y JAZMÍN

Fiesta, jazmín y luces de colores.

Un aroma absorbente de verano.

Un festival de estrellas sonrientes,

una pantalla grande, aún en blanco,

y mientras, yo, saltaba entre las ramas

de aquel bosque frondoso de zapatos,

que rodaban prendidos en la música,

al compás de Los Brincos o Los Bravos.

Ya no era necesario ir a la cama

a plegar la jornada muy temprano,

ni dejar los cuadernos y los lápices

en la mesa del cuarto preparados,

para emprender, al aire mañanero,

la ruta del colegio de mi barrio:

el fugaz juego de las vacaciones

el portón de la escuela había cerrado.

Eran noches de bailes y de cine,

con la luz del solsticio aún en alto:

primero los refrescos, dulces, fríos,

la Fanta con sus hielos en el vaso,

y la sangría para los mayores,

y ricas avellanas en los platos.

Después los discos de cuarenta y cinco

cuajaban melodías en el patio,

y todos empezaban con el baile,

muchachos y muchachas enlazados,

o rodando sin fin cual caracolas,

o trazando piruetas, giros, saltos,

al frenético ritmo que llenaba

la explanada del cine de verano.

Juventud desbordante que a mis ojos,

en la frontera de los ocho años,

eran adultos firmes, pues algunos,

¡casi alcanzaban ya los veinticuatro!

Yo emulaba los gestos de la danza,

aspirando el aroma denso y mágico

del dorado jazmín, frescor nocturno,

y las damas de noche que en los flancos

de la verja del cine rezumaban

su olor hacia la luna como un cántico.

Al fundirse la luz del sol de estío,

al irse los fulgores más brillantes,

bombillitas azules, verdes, rojas,

dejaban su arcoíris en el aire,

para ofrecer un rastro de colores

a la última audiencia de la tarde.

Se guardaban los discos en sus fundas,

la música cesaba, y los danzantes

retiraban los vasos y los restos

que habían sobrado del ruidoso baile,

y colocaban sillas en el patio

con la pantalla a punto de estrenarse.

Cuando al final la sábana callada

retomaba el color de alguna historia,

del oeste, tal vez, o de aventuras,

o alguna narración graciosa y cómica,

se hacía el silencio, tupido, expectante,

en el hermoso manto de las sombras.

Fiesta, jazmín, damas de noche y cine,

las luces de colores y las horas

iban moldeando emociones intensas,

de esas que anidan en el alma, hondas.

El estío y su traje de verbena

en el recuerdo de la infancia asoman.

VIAJAR. VIVIR.

VIAJAR. VIVIR 

Andar. Viajar. Vivir.

Desde el momento en que abrimos los ojos,

y los pulmones respiran la luz,

empezamos el viaje.

Y todo lo demás,

lo que viene después,

son formas diferentes de camino,

hacia adentro, hacia afuera,

hacia el final del tiempo que nos toca.

Vivir. Andar. Viajar.

Recorrer las raíces de las lenguas,

los herrumbrosos huecos de los puentes,

el rancio material de los palacios,

las columnas de edades enterradas

que nos han conducido

al brillante crisol del diccionario,

o al guiño eterno de la arquitectura,

hasta reconocer todos los nombres

que el sol adquiere en el amanecer.

Hacia adentro, hacia afuera.

Viajar. Andar. Vivir.

Vamos al centro oculto del latido

que intenta comprender el raro enigma

del corazón que aún queda por hacer,

del vestido al que restan las puntadas

del diseño final

que acabaremos siendo en el recuerdo,

en ese punto justo de cocción

de la mezcla caótica y hermosa

que cada uno guarda.

Hacia afuera, hacia adentro.

Vivir. Andar. Viajar.

Hacia un  destino ignoto.

Hacia estrellas perpetuas.

Hasta encontrar magníficos tesoros

en el pulso indomable de las calles,

en la abrupta inocencia de los campos,

en los mundos fugaces que aparecen

detrás de las sonrisas de la gente,

en la delicadeza

que surge de la deseada lluvia.

Hacia afuera, hacia adentro

LOS OJOS DE MI NIETO (06 Abril 2023)

LOS OJOS DE MI NIETO (06-04-2023)

El bosque que sus párpados bordea

abanica la flor de su viveza,

y deja en su mirada la riqueza

de un sutil cascabel que tintinea.

Por sus pupilas sale el corazón,

el núcleo de su reino verdadero,

y  alumbra, sin saber, el mundo entero

la contundente luz de su expresión.

Rostro más expresivo no he encontrado,

ni en el silencio más sinceridad:

la limpia esencia de la ingenuidad

habita el alma de mi niño amado.

Al mirar dice tanto que su frente

va derramando gráciles destellos.

Por eso para mí, sencillamente,

mi nieto tiene los ojos más bellos.

SEMANA SANTA: EN MEMORIA DE MI PADRE (01 Abril 2023)

SEMANA SANTA: EN MEMORIA DE MI PADRE (01 Abril 2023)

El azahar

y la niñez

van de la mano.

El denso aroma

prendido en el ocaso

llega hasta el fondo de raíz antigua,

que me vincula al oro,

al terciopelo santo,

y al sagrado perfume de los cirios.

Mis trece años,

mis trece años de entonces,

mis trece años en mi mundo solo,

van buscando el milagro de la tarde,

imagen variopinta,

que se fija detrás de los rincones,

y lleva a los sentidos

a su viva abstracción.

Niña perdida

en el bullicio azul de la ciudad,

al albur del barroco repetido

en su sueño extemporáneo,

expuesto en el presente como un eco

de aquel Siglo de Oro

que marcó las creencias en el sur.

Es el Arte, casi de carne y hueso,

resucitado con pasitos cortos

en la magnificencia de las flores

y el fulgor insistente

del centro mismo de la primavera.

Ahora y entonces,

entonces y de vuelta,

sigo fielmente el tintineo sublime

de esas cadenas que arañan los pies,

camino tras las huellas

de brillantes sayales

y de bordados palios 

que con su bamboleo tenue y suave,

se ajustan al redoble de la música,

esas amadas marchas que arrullaron

las noches de mi infancia

desde el justo momento en que nací.

Viene el Cristo, dolor hecho belleza,

pasa la Virgen lenta, majestuosa,

y ahí está mi padre,

tan joven, tan enérgico,

en su lugar al final de la banda,

en la armonía del viento madera,

el trino de su flauta

consumando el vaivén de los varales,

elevando la luz del espectáculo,

al ritmo del incienso…

Ahí es donde vuelvo

cada Semana Santa.