LOS HERMANOS ROTOS (Enero 2016)

LOS HERMANOS ROTOS
(SONETO)
Un día decidiste que tu historia
y las raíces de tu corazón
debían apartarse, sin razón,
de todos los huecos de la memoria.
La niñez, y sus sabores de euforia,
los fundamentos de mi condición,
ennegrecidos sin explicación,
arrancados de su inocente gloria.
No sé cuál fue mi equivocación
para ganar tu odio desmedido:
tú desgarras la piel del apellido,
y rompes los recuerdos con las manos;
yo en cambio guardo intacta mi emoción,
los años en que éramos hermanos.
Enero 2016.
LA LAVADORA VIEJA (Mayo 2016). Poema publicado en la revista de temas artísticos The Mayo Review en 2017 (Universidad de Texas)
MARÍA LA PORTUGUESA, Febrero de 2018, con mis compañeros del IPEP Cádiz, en el Acto de Celebración del Día de Andalucía.
CAMINOS CEGADOS (Abril 2017). Grabación de Abril 2018. Homenaje a nuestra amiga Pilar Murillo, fallecida en accidente en Abril de 2014.
Mi Castillo de Niña (Mayo 2016)
Canción con letra y música de Virginia Cobos Yuste. El tema fue compuesto en Mayo de 2016, y forma parte del contenido del libro de poemas y reflexiones en lenguaje poético titulado «UN TERCIO», que Virginia Cobos publicó en Enero de 2017.
MI CASTILLO DE NIÑA (Canción. Mayo 2016)
El viento se llevó un día
su rumbo de mimbre y pan,
para cargarla de piedras negras,
y ponerla a caminar.
Y con la espalda apretada
por los golpes del azar,
entró en los bosques desconocidos
con el recuerdo del mar.
Estribillo: El castillo dorado
con raíces de niñez,
lo transformó
el viento en desilusión,
para empezar otra vez.
De repente el camino
se perdió en un arenal,
se puso en pie
tras el atardecer
sin zapatos para andar.
Con el cuerpo entumecido,
las rodillas de cristal,
cerró los ojos al calendario,
y a la cruel soledad.
El corazón confundido,
inventándose un afán,
guardó las letras para nombrarse,
y así tal vez, comenzar.
Estribillo: El castillo dorado
con raíces de niñez,
lo transformó
el viento en desilusión,
para empezar otra vez.
De repente el camino
se perdió en un arenal,
se puso en pie
tras el atardecer
sin zapatos para andar.
Se puso en pie
tras el atardecer
sin zapatos para andar.
Canción «¡Qué dificil!» MARZO 2016 (El acompañamiento lo he sacado poco a poco con el teclado, de oído, y luego lo he grabado en el mismo teclado.
RECORRIDOS (22 Marzo 2018)

RECORRIDOS
La piedra altiva domina
la sombra por donde pasa,
y allá, en la sima, contempla
como se despliega el alba,
entre susurros y espinas,
con la luz del día llana,
mientras abajo se oculta
un trozo de madrugada.
Las arañas y los sapos,
con su hambre de mañana
húmeda, bostezan tímidos,
cuando se asoman las ramas
a recuperar colores
que trae la nueva jornada.
Los arroyos van rabiosos,
cuentan relatos de agua,
no paran de cantar fuerte
sobre su victoria blanca.
Ante el umbrío portal,
están llamando las aguas
para meterse en lo oscuro
y acabar, por fin, en calma,
el recorrido salvaje
que la pendiente les traza.
¡Ay, velos de encaje y barro,
aguas limpias, libres, bravas,
quiero seguir hacia el sol,
pero mis piernas no aguantan!
Yo quiero subir al punto
donde las rapaces saltan
para dibujar con líneas
majestuosas de sus alas
el territorio brillante
que la luz nueva derrama.
Yo, como el soldado antiguo
que nunca fue a la batalla,
y ahora en su mustio retiro
añora el son de la banda,
quiero insistir con el ritmo
imposible de la marcha:
los huesos enmohecidos,
y los pies rojos de llagas,
pero la sed de la vida
le da protección al alma,
y aún con el cuerpo de tizne,
quebrado por las borrascas,
me rebelo en las fronteras
que me marcan las montañas,
y sigo queriendo ir
donde nace la cascada,
con gritos en las rodillas
y un relámpago en la espalda.

DOLOR DEL TIEMPO EN LOS HIJOS (Marzo 2018)

DOLOR DEL TIEMPO EN LOS HIJOS (MARZO 2018)
Cuando al pasar sentimos
el imperfecto
canto de sorna, burla
de los espejos,
donde las caras pintan
su aire grotesco,
es que nos ha llamado
el sucio espectro
que juega con la imagen
negra del Tiempo.
Nos sabemos marcados
por años viejos.
Pero más duele
si la carne de un hijo
la luna hiere.
Si nos traspasa, injusta,
la vil sentencia
por la que al respirar
se nos condena
a ir soltando hasta el núcleo
de nuestras células,
y la vejez, maligna,
devora, ciega,
el tuétano infeliz,
es que se acerca
la Ley de los mortales
a nuestra puerta.
Pero es más grande
el desgarro, si a un hijo
roba la sangre.
La edad, sus flechas,
sajando frutos tiernos
son más certeras.
¡QUÉ TRISTE! (27 Febrero 2018)

¡QUÉ TRISTE! (Febrero 2018)
¡Qué triste! ¡Qué triste está
esa baldosa de plata,
ese fragmento de calle
con dos historias cruzadas,
donde los ojos esconden
su silencio de navaja!
¡Qué triste! ¡Qué triste está
el cristal de la ventana
donde dos rumbos opuestos,
sin mirar, se reflejaban,
como dos estelas muertas
recogidas por las algas!
¡Qué triste! ¡Tristes están
las peladas jacarandas,
que lloran su desnudez
hasta el filo de sus ramas,
preguntándose el porqué
del recuerdo en la hojarasca!
¡Qué triste! ¡Qué triste es
borrar con una palmada,
de repente, media vida,
tener que darse la espalda,
como dos desconocidos,
sin siquiera una palabra!