LOS HERMANOS ROTOS (Enero 2016)

Virginia sobre 1965

LOS HERMANOS ROTOS

(SONETO)

 

Un día decidiste que tu historia

y las raíces de tu corazón

debían apartarse, sin razón,

de todos los huecos de la memoria.

 

La niñez, y sus sabores de euforia,

los fundamentos de mi condición,

ennegrecidos sin explicación,

arrancados de su inocente gloria.

 

No sé cuál fue mi equivocación

para ganar tu odio desmedido:

tú desgarras la piel del apellido,

y rompes los recuerdos con las manos;

yo en cambio guardo intacta mi emoción,

los años en que éramos hermanos.

 

 

Enero 2016.

Mi Castillo de Niña (Mayo 2016)

Canción con letra y música de Virginia Cobos Yuste.  El tema fue compuesto en Mayo de 2016, y forma parte del contenido del libro de poemas y reflexiones en lenguaje poético titulado «UN TERCIO», que Virginia Cobos publicó en Enero de 2017.

MI CASTILLO DE NIÑA (Canción. Mayo 2016)

El viento se llevó un día

su rumbo de mimbre y pan,

para cargarla de piedras negras,

y ponerla a caminar.

Y  con la espalda apretada

por los golpes del azar,

entró en los bosques desconocidos

con el recuerdo del mar.

Estribillo:             El castillo dorado

con raíces de niñez,

lo transformó

el viento en desilusión,

para empezar otra vez.

De repente el camino

se perdió en un arenal,

se puso en pie

tras el atardecer

sin zapatos para andar.

Con el cuerpo entumecido,

las rodillas de cristal,

cerró los ojos al calendario,

y a la cruel soledad.

El corazón confundido,

inventándose un afán,

guardó las letras para nombrarse,

y así tal vez, comenzar.

Estribillo:             El castillo dorado

con raíces de niñez,

lo transformó

el viento en desilusión,

para empezar otra vez.

De repente el camino

se perdió en un arenal,

se puso en pie

tras el atardecer

sin zapatos para andar.

Se puso en pie

tras el atardecer

sin zapatos para andar.

RECORRIDOS (22 Marzo 2018)

Aguas Bravas C

RECORRIDOS

 

La piedra altiva domina

la sombra por donde pasa,

y allá, en la sima, contempla

como se despliega el alba,

entre susurros y espinas,

con la luz del día llana,

mientras abajo se oculta

un trozo de madrugada.

Las arañas y los sapos,

con su hambre de mañana

húmeda, bostezan tímidos,

cuando se asoman las ramas

a recuperar colores

que trae la nueva jornada.

Los arroyos van rabiosos,

cuentan relatos de agua,

no paran de cantar fuerte

sobre su victoria blanca.

Ante el umbrío portal,

están llamando las aguas

para meterse en lo oscuro

y acabar, por fin, en calma,

el recorrido salvaje

que la pendiente les traza.

¡Ay, velos de encaje y barro,

aguas limpias, libres, bravas,

quiero seguir hacia el sol,

pero mis piernas no aguantan!

Yo quiero subir al punto

donde las rapaces saltan

para dibujar con líneas

majestuosas de sus alas

el territorio brillante

que la luz nueva derrama.

Yo, como el soldado antiguo

que nunca fue a la batalla,

y ahora en su mustio retiro

añora el son de la banda,

quiero insistir con el ritmo

imposible de la marcha:

los huesos enmohecidos,

y los pies rojos de llagas,

pero la sed de la vida

le da protección al alma,

y aún con el cuerpo de tizne,

quebrado por las borrascas,

me rebelo en las fronteras

que me marcan las montañas,

y sigo queriendo ir

donde nace la cascada,

con gritos en las rodillas

y un relámpago en la espalda.

Vir ante agua brava A