CAMINOS CEGADOS (Abril 2017). Grabación de Abril 2018. Homenaje a nuestra amiga Pilar Murillo, fallecida en accidente en Abril de 2014.
Mi Castillo de Niña (Mayo 2016)
Canción con letra y música de Virginia Cobos Yuste. El tema fue compuesto en Mayo de 2016, y forma parte del contenido del libro de poemas y reflexiones en lenguaje poético titulado «UN TERCIO», que Virginia Cobos publicó en Enero de 2017.
MI CASTILLO DE NIÑA (Canción. Mayo 2016)
El viento se llevó un día
su rumbo de mimbre y pan,
para cargarla de piedras negras,
y ponerla a caminar.
Y con la espalda apretada
por los golpes del azar,
entró en los bosques desconocidos
con el recuerdo del mar.
Estribillo: El castillo dorado
con raíces de niñez,
lo transformó
el viento en desilusión,
para empezar otra vez.
De repente el camino
se perdió en un arenal,
se puso en pie
tras el atardecer
sin zapatos para andar.
Con el cuerpo entumecido,
las rodillas de cristal,
cerró los ojos al calendario,
y a la cruel soledad.
El corazón confundido,
inventándose un afán,
guardó las letras para nombrarse,
y así tal vez, comenzar.
Estribillo: El castillo dorado
con raíces de niñez,
lo transformó
el viento en desilusión,
para empezar otra vez.
De repente el camino
se perdió en un arenal,
se puso en pie
tras el atardecer
sin zapatos para andar.
Se puso en pie
tras el atardecer
sin zapatos para andar.
Canción «¡Qué dificil!» MARZO 2016 (El acompañamiento lo he sacado poco a poco con el teclado, de oído, y luego lo he grabado en el mismo teclado.
RECORRIDOS (22 Marzo 2018)

RECORRIDOS
La piedra altiva domina
la sombra por donde pasa,
y allá, en la sima, contempla
como se despliega el alba,
entre susurros y espinas,
con la luz del día llana,
mientras abajo se oculta
un trozo de madrugada.
Las arañas y los sapos,
con su hambre de mañana
húmeda, bostezan tímidos,
cuando se asoman las ramas
a recuperar colores
que trae la nueva jornada.
Los arroyos van rabiosos,
cuentan relatos de agua,
no paran de cantar fuerte
sobre su victoria blanca.
Ante el umbrío portal,
están llamando las aguas
para meterse en lo oscuro
y acabar, por fin, en calma,
el recorrido salvaje
que la pendiente les traza.
¡Ay, velos de encaje y barro,
aguas limpias, libres, bravas,
quiero seguir hacia el sol,
pero mis piernas no aguantan!
Yo quiero subir al punto
donde las rapaces saltan
para dibujar con líneas
majestuosas de sus alas
el territorio brillante
que la luz nueva derrama.
Yo, como el soldado antiguo
que nunca fue a la batalla,
y ahora en su mustio retiro
añora el son de la banda,
quiero insistir con el ritmo
imposible de la marcha:
los huesos enmohecidos,
y los pies rojos de llagas,
pero la sed de la vida
le da protección al alma,
y aún con el cuerpo de tizne,
quebrado por las borrascas,
me rebelo en las fronteras
que me marcan las montañas,
y sigo queriendo ir
donde nace la cascada,
con gritos en las rodillas
y un relámpago en la espalda.

DOLOR DEL TIEMPO EN LOS HIJOS (Marzo 2018)

DOLOR DEL TIEMPO EN LOS HIJOS (MARZO 2018)
Cuando al pasar sentimos
el imperfecto
canto de sorna, burla
de los espejos,
donde las caras pintan
su aire grotesco,
es que nos ha llamado
el sucio espectro
que juega con la imagen
negra del Tiempo.
Nos sabemos marcados
por años viejos.
Pero más duele
si la carne de un hijo
la luna hiere.
Si nos traspasa, injusta,
la vil sentencia
por la que al respirar
se nos condena
a ir soltando hasta el núcleo
de nuestras células,
y la vejez, maligna,
devora, ciega,
el tuétano infeliz,
es que se acerca
la Ley de los mortales
a nuestra puerta.
Pero es más grande
el desgarro, si a un hijo
roba la sangre.
La edad, sus flechas,
sajando frutos tiernos
son más certeras.
¡QUÉ TRISTE! (27 Febrero 2018)

¡QUÉ TRISTE! (Febrero 2018)
¡Qué triste! ¡Qué triste está
esa baldosa de plata,
ese fragmento de calle
con dos historias cruzadas,
donde los ojos esconden
su silencio de navaja!
¡Qué triste! ¡Qué triste está
el cristal de la ventana
donde dos rumbos opuestos,
sin mirar, se reflejaban,
como dos estelas muertas
recogidas por las algas!
¡Qué triste! ¡Tristes están
las peladas jacarandas,
que lloran su desnudez
hasta el filo de sus ramas,
preguntándose el porqué
del recuerdo en la hojarasca!
¡Qué triste! ¡Qué triste es
borrar con una palmada,
de repente, media vida,
tener que darse la espalda,
como dos desconocidos,
sin siquiera una palabra!
PEQUEÑAS Y SIMPLES CONVERSACIONES CON MI NIETA: EL TEATRO (Febrero 2018)

PEQUEÑAS S SIMPLES CONVERSACIONES CON MI NIETA: EL TEATRO (Febrero 2018)
- ¿Dónde vamos, Abuela?
- Al teatro, corazón.
- ¡Ah, qué bien! ¡Me encanta! Siempre me llevas al teatro, lo has hecho ya varias veces, desde que yo era muy pequeña. ¿Para qué sirve el teatro, Abuela?
- ¡Jajaja! Sí, desde que tenías unos dos añitos, y ahora, ¡ya eres muy mayor, con seis años! ¡Jajajaja! Pero volviendo al tema, me has dicho que te encanta, ¿no?
- ¡Siiiiiiiiiiiii! Me gusta mucho.
- Pues, eso. En principio, lo que más importa para venir al teatro es que nos guste. Todo el arte, sea del tipo que sea, está, o debe estar, concebido para gustar, especialmente el teatro, que es tan directo con el público. Lo que pasa es que eso de “gustar” es muy amplio, y puede estar motivado por diversas razones.
- ¿Qué quiere decir eso de “directo con el público”?
- Pues que tú, como espectador, estás presente en la actuación, y ves el desarrollo de la obra allí mismo, en vivo y en directo, en el mismo espacio que los actores, sin la distancia de la pantalla.
- ¿Y eso significa alguna diferencia?
- ¡Claro que sí! Eres testigo de todo lo que va ocurriendo en el lugar de los hechos, por así decirlo. Y además, como público que eres, estás delante del escenario, y con tu presencia puedes participar de alguna manera a través de tus reacciones y tu emoción. Porque los espectadores ven a los actores, pero ellos también nos ven, desde allí arriba, en otro plano de comunicación, pero nos ven, y eso hace que nuestras respuestas también formen parte del juego teatral. De hecho, se sienten más animados y entran más profundamente en los personajes si el público contesta con su calor y sus sentimientos, e incluso, a veces con su silencio, porque ese silencio denso, cargado de revoltijos interiores, también puede ser una respuesta.
- No entiendo todo lo que dices, pero creo que quieres decir que debemos estar atentos y sentir las cosas que nos cuentan.
- Eso es. El teatro es un cuadrado mágico por el que podemos espiar, como si fuéramos unos irremediables cotillas, las historias de otras personas, para aprender con sus experiencias, para salir de nuestros límites personales y explorar otras vidas, pero sobre todo para divertirnos.
- ¡Sí! ¡Yo me divierto muchísimo! Aunque, a veces, también lloro un poquito, como cuando mataron a la Gallina de los Huevos de Oro … ¡Venga, Abuela, date prisa! ¡Quiero llegar ya al teatro y que empiece la función!
PEQUEÑAS REFLEXIONES EN PROSA SIMPLE: LA HORIZONTALIDAD (Febrero 2017)

PEQUEÑAS REFLEXIONES EN PROSA SIMPLE XVII (La visión horizontal del mundo)
Febrero 2017
El canto de los pájaros es una verbena de verano en pleno Febrero. Se permiten el lujo de chisporrotear sus trinos despreocupados porque se sienten en su hogar, sin paliativos. La ciudad, a pesar de sus jóvenes tentáculos, nerviosos por el ansia de expandirse como el caos, conserva su innegable aroma de pueblo profundo de la mar, donde las mujeres aún echan al carrito de la compra las gruesas agujas con las que cosen y remiendan las redes de pesca, y las bombillas de repuesto para los extenuados barcos en que faenan sus maridos, orgullosos a pesar de navegar con la cubierta y los palos escocidos de oscuridad ante la estruendosa amenaza del océano implacable.
Parece que el deseo de emular a las grandes ciudades, y su ajetreo vicioso y sin control, todavía no ha calado en estas calles de perfil sencillo, cuyas azoteas tutean impertérritas al mundo moderadamente bullicioso que deambula por el suelo, y desde cuyos tímidos balcones se pueden contar las hormigas del parque en sus quehaceres, pues, por fortuna, la vanidad de las alturas imposibles aún no ha impregnado la sosegada cotidianidad del pueblo con el veneno de la ambición vertical, sino que más bien, las líneas horizontales que los ojos recogen sin esfuerzo, imponen sus reglas de talante cercano.
Al otro extremo del paseo marítimo, bajo el suave sol de la playa neblinosa, se puede atrapar sin desazón una calma de susurros intermitentes, y la visión de algunas figuras que aparecen a lo lejos, mientras pasan despacio en largos intervalos.
La vista se puede extraviar soñolienta en los brazos de arena que no muy lejos enseñan su vegetación de marisma tranquila. Alguna barquilla suelta, como un detalle olvidado, pinta su exigua silueta sobre el agua aparentemente mansa, que tal vez alardea de manera engañosa en una quietud fingida.
Simplemente, es un Martes cualquiera en un rincón azulado, donde las gaviotas y los viejos marineros recuerdan sus días de mar, sus fatigas, y sus hambres, y aquellas celebraciones festivas que sus esperados regresos provocaban en sus casas iluminadas por el reencuentro.
Publicación de «El Club de las Escarmentadas». Está tanto en formato digital como en papel. Se puede pedir por Amazon, Casa del Libro, Agapea, El Corte Inglés, etc.

SOBRE EL CLUB DE LAS ESCARMENTADAS
Este nuevo libro que me he decidido a publicar, EL CLUB DE LAS ESCARMENTADAS, surgió a raíz de una idea general que sirve de base, la presentación de la fortaleza de las mujeres en situaciones difíciles. Esta idea fue desarrollada posteriormente a través de las cuatro historias que componen el libro: Es decir, los cuatro relatos tienen un denominador común que es el mundo emocional de varias mujeres, sometido a un resquebrajamiento caótico, que las empuja a retomar la vida desde un vacío difícil de digerir, ya que como es de suponer, no es lo mismo emprender un viaje a lo desconocido con toda la energía de la juventud por delante, que verse obligadas a replantearse toda su vida cuando han alcanzado el áspero momento de la madurez.
Las protagonistas de las historias de este pequeño racimo de relatos son mujeres que ya han sobrepasado con creces la barrera de los 40 años: de hecho, la más joven de nuestras heroínas va camino de los 45. Todas ellas, por lo tanto, están marcadas por el peso de la edad y el cansancio físico y moral que ello conlleva, especialmente duro en un mundo en el que se rinde culto excesivo a la juventud y la belleza, y con mucha más vehemencia en el caso de las mujeres, a las que se les exige una imagen de hermosura permanente en el exterior para simplemente ser tenidas en cuenta.
El motivo principal por el que se me ocurrió tocar este tema en mis relatos fue porque yo personalmente, he alcanzado ese momento vital de la madurez, y mi nueva situación de jubilada, por la que he dejado el mundo de la enseñanza, en el que trabajé durante 37 años, me ha prestado el tiempo suficiente para poderlo llevar a cabo. También han existido otros motivos personales, en cierto modo parecidos a los que sufren las protagonistas, que finalmente me han impulsado a escribir este libro. De alguna manera, yo estoy presente en las mujeres protagonistas de los relatos, especialmente dos de ellas, que llevan mucho de mis propias experiencias. Tanto Ana como Violeta se ven en una situación de abandono, un tanto incomprensible para ellas, por parte de sus respectivas parejas, con quienes han convivido durante muchos años, y ambas son conscientes de que la razón fundamental por las que las han dejado es su edad, en especial porque las dos son mucho mayores que sus ex compañeros, que son bastante más jóvenes que ellas, concretamente 18 años más jóvenes. Se deja entrever también en las historias que nuestra sociedad no ha avanzado mucho en algunos aspectos que tienden a la discriminación por la edad, pues se sigue considerando como algo inconveniente, o cuando menos extraño, que la mujer sea mayor que el hombre, pero no al revés, sin que realmente exista una verdadera razón para este presupuesto. Históricamente, esta costumbre procede del hecho de que el hombre siempre ha tenido que ocupar el puesto de principal sustentador del hogar, desde una posición de poder, lo cual, indudablemente le podían proporcionar los años, pues un hombre maduro y formado era (o es) capaz de ofrecer una buena situación económica para una chica joven, más fácil de someter y de cargar de hijos.
Las cuatro mujeres protagonistas de El Club de las Escarmentadas se han visto envueltas de alguna forma en una relación un tanto desigual durante mucho tiempo, y al verse forzadas a salir de tales relaciones, se enfrentan a un mundo de soledad que no conocen, pero ponen toda su fuerza para alcanzar airosas esa nueva etapa, a pesar de tener el reloj en contra. Sus compañeros, en cambio, son bastante más cobardes, y no saben gestionar bien la situación que ellos mismos han desencadenado.
Creo que puedo recomendar la lectura de El Club de las Escarmentadas, porque a pesar de todo, quedan rastros de esperanza en la sangre poderosa de estas mujeres.