CREÍ QUE PODRÍA (Diciembre 2016)

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CREÍ QUE PODRÍA  (Diciembre 2016)

Creí que podría

mirar sin reparos

por la claraboya

de un volcán amargo.

Pero no puedo…

Creí que podría

morderme la lengua,

tragarme la sangre,

y quedarme quieta.

Pero no puedo…

Creí que podría

sonreír al paso

del viento maldito

con fuerza en los labios.

Pero no puedo…

Creí que podría

ser como una torre

antigua y eterna

sobre la hecatombe.

Pero no puedo…

 

No puedo mostrar

un corazón seco

que ya nunca late

ni llora el recuerdo,

porque en realidad,

va arrastrando, intenso,

sus latidos rotos

de dolor abierto,

al sentir que le han

robado los sueños.

Creí que podría,

pero no. No puedo.

PEQUEÑAS REFLEXIONES EN PROSA SIMPLE XV (Siempre la Salud)

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PEQUEÑAS REFLEXIONES EN PROSA SIMPLE XV (Siempre será la Salud)

He alcanzado un estadio que me era desconocido hasta ahora: mi propia exaltación como ser humano en la más sabrosa independencia. Me gustaría permanecer siempre así, en este punto impreciso pero arrebatadoramente satisfactorio, en esta etapa de profundo bienestar y orgullo, que al fin me ha mostrado el valor inabarcable de la libertad y la entera consciencia de ser yo, sin necesidad de usar corazones ajenos como muletas imprescindibles para hallar la plenitud ansiada. Y aquí, en este volcán de vida donde encuentro absorta mi alma rotunda y sin fisuras, el único miedo que enturbia este descubrimiento, tan preciado, es la certeza de que esta salud casi radiante que me impulsa hacia todas las extensas direcciones del universo, acabará cediendo en algún momento, llegará a disiparse e incluso a sucumbir al inexorable mandato de la ley de la carne. Ese y no otro es el terror que ronda mis noches, tan lúcidas, tan recién estrenadas en la belleza metálica de la propia individualidad: ese es el cuervo maldito que traza su vuelo sobre las marcas de las pequeñas victorias humanas.

Sin  embargo, no debo rendirme ante un espectro desconocido, absoluto, sí, pero, por suerte, aún por llamar a mi puerta, aunque sepa con total convicción que en cualquier momento, el crudo y agorero graznido pueda dejar su huella de dolor y desconcierto en mi camino. Este tesoro único, insustituible, que derrama salud en mi cuerpo, al menos por ahora, se merece un canto, e incluso una sonrisa agradecida.

PEQUEÑAS REFLEXIONES EN PROSA SIMPLE XIV (De los Cálculos Imposibles) Octubre 2016

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PEQUEÑAS REFLEXIONES EN PROSA SIMPLE  XIV (De los cálculos imposibles) Octubre 2016.

Hubo un atormentado momento en que pensé, como recurso de salvación inmediata, que era posible llegar a los pasos subterráneos de las vísceras por desconcertantes vías, diseñadas al completo de antemano, esas que nos venden aquellas compañías de corte gurú al uso; esas mismas que de este modo nos presentan un mercado del corazón, como si de coches se tratara. Caí en su falacia (bienintencionada, no digo que no, pues nuestro mundo se presta a situaciones de soledad tan inusitadas que sobran las  víctimas de la desesperación), y me dejé arrastrar por la hecatombe total de mis sentidos en una loca búsqueda de salidas, como una rehén desconcertada y mordida por el pánico, que corre sin rumbo imbuida por el empuje animal de la adrenalina y las claves que mueven inconscientes las teclas de la supervivencia.

No niego que puede que haya quienes, encaramados a la lumbre de la Razón, sigan la senda de las matemáticas absolutas, donde la certeza de las premisas les dirija a una solución única, aceptable desde las frías coordenadas de la Lógica, pero fuera de cualquier asunción emocional, lejos de la inteligencia del sentimiento, pero desde luego no es mi caso.

Ahora yo, tras el fracasado enfrentamiento con esa estricta perfección de las líneas previamente trazadas, no creo que haya posibilidad alguna de construir ese tipo de milagros en los caminos del Raciocinio, pues para mí, y los que por fortuna o por desgracia son como yo, se pierde el misterio de las mariposas, en su tímida descripción de vuelos insospechados en sus preguntas nocturnas, y el indescifrable intercambio de palabras en la danza silenciosa de los ojos. Y ante tal evidencia, prefiero caminar sin respuestas ni hechos consumados. Tengo el inmenso orgullo de saber hacerlo.

PLAZA PERAL DE AQUEL SEPTIEMBRE (Septiembre 2016)

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PLAZA PERAL DE AQUEL SEPTIEMBRE  (Septiembre 2016)

 

Me acuerdo hoy de aquel Septiembre claro,

rescoldo de verano, aún pendiente,

yo, observando la Plaza, tan reciente,

la tarde descubierta como un faro.

 

Los recuerdos emanan cual disparo

allá en los recovecos de la mente,

y en  una juventud irreverente,

me empujan como a un niño en su descaro.

 

Me creo una mentira inocente

que sé de sobra injusta en el ocaso,

pero el viaje atrás es como un vaso

derramado en el caos de repente,

como un cometa raudo y transparente,

que se engaña en el ritmo de su paso.

PIEDRA (Septiembre 2016)

 

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PIEDRA  (Septiembre 2016)

 

El río se asoma y brama

arrastrándose en su estela,

y deja erosiones mudas

en el recodo de piedra.

Y los juncos creen, ciegos,

que la orilla duerme quieta,

y no ven como el desgaste

se precipita en la arena,

ni el mágico resplandor

que sucumbe a la marea.

 

¡Ay, piedra blanca y valiente,

china de roca y estrellas,

mécete en el agua grande,

y nunca serás pequeña!

Mas cállate en la corriente,

pues cuando pasa, se queda …

HE APRENDIDO (Agosto 2016)Nueva versión de letra para mi bolero.

 

ATARDECER LUMINOSO

HE APRENDIDO (Versión nueva de letra para mi bolero)  (Agosto 2016)

 

He aprendido a vivir

sin canciones de amor,

en esa valentía

de los héroes callados.

He abierto la ventana

a la risa del sol,

los dibujos del viento,

y el olor del verano.

He aprendido a vivir

sin canciones de amor.

He vencido al envite

de la melancolía.

He aprendido a vivir

sin canciones de amor,

como en el nacimiento

de alguna flor distinta.

 

He aprendido a vivir

sin canciones de amor,

a dar la bienvenida

a la tupida noche,

a admirar las estrellas

que asoman al balcón,

y el gesto de la luna

tras las nubes de cobre.

He aprendido a vivir

sin canciones de amor.

No quiero que me abrumen

las huellas del pasado.

He guardado las fotos

al fondo del cajón,

y todos los recuerdos

duermen en el armario.

He aprendido a vivir

sin canciones de amor.

He hallado frente a frente

mi dignidad entera.

Sé caminar descalza,

sin sumarme a un bastón,

 

tan sólo con el barro

que me baña las piernas.

 

(Canción para voz, guitarras, flauta, acordeón y percusión)

 

DE REPENTE, TE FUISTE (Para conmemorar el 2º aniversario de la muerte de nuestro amigo Luis. Agosto 2016)

 

 

DE REPENTE, TE FUISTE    (Para Luis en el 2º aniversario de su muerte) Agosto 2016.

 

Y de repente, te fuiste.

Te fuiste a contar palomas,

te fuiste a escuchar las ranas

con sus voces misteriosas,

su oscuro croar de cuento

diluyéndose en las sombras.

Te fuiste para decirle

a la mañana burlona,

que te anegaba el cansancio,

y que se cerraban todas

las puntas de las pestañas

en el sueño de la aurora.

Querías ver las tranquilas

aguas de la blanca costa

donde el corazón no duele,

ni las piernas, ni la rota

figura del horizonte

con sus quejas onerosas,

ni los anhelos malditos,

ni el porvenir, ni las toscas

puñaladas del silencio,

que en sangre se desmoronan,

ni los nombres que te faltan,

ni el recuerdo que te sobra.

Simplemente te marchaste,

como se caen las hojas:

en un guiño, de repente,

como la espuma en las rocas,

para recalar callado

al verdor de la memoria.

 

PEQUEÑAS REFLEXIONES EN PROSA SIMPLE XII (Redescubriendo mi balcón) Agosto 2016

PEQUEÑAS REFLEXIONES EN PROSA SIMPLE  XII  (Redescubriendo mi balcón) Agosto 2016.

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He reencontrado las estrellas desde el enclave fundido de la cama, como no lo había podido disfrutar desde hacía muchos años. Las veo, las vuelvo a ver, y su suave rutilar me ayuda a pasar por un tamiz el puñado de duermevelas diseminados aquí y allá, aunque sin rastro del miedo precipitado a la acuciante aurora que suele arrastrar consigo el insomnio. He vuelto a recoger el fresco de la brillante oscuridad estival a través de la pura mirada de la ventana, desde ese cuadrado mágico que perfila el cielo, desplegado con la libertad de las puertas abiertas de par en par a la noche.

He descubierto de nuevo la imponente majestuosidad de los árboles al fondo de las altas tardes en el sosiego refrescante de la terraza. Soy animal de balcón, de mi balcón, atento siempre a la ciudad extendida allá abajo, con su hermoso desfile de monumentos erguidos por toda la galería del horizonte.

Siento un orgullo arrebatador e intenso que se refleja en los límites de las paredes, cuya trayectoria simple, humilde y de encendida intimidad, multiplica mi sensación de dominio en la sabrosa pequeñez de mi territorio, tan decisivo y sellado que me transporta a vivencias antiguas, de allá lejos, de mi madre, de mi abuela, narradas por el curso de la sangre, experiencias ajenas pero mías, que me enseñan con rotundidad, mediante su historia de carencias, no directas, pero sí contadas a la luz de las cocinas, el sublime valor de las guaridas propias y de las llaves siempre en su sitio del cajón, como un perfecto conjuro sagrado. Nada que discutir ni que saldar, y por fin,  los papeles felices con su cúmulo de polvo en la estantería. Dueña y señora del amanecer.

PEQUEÑAS REFLEXIONES EN PROSA SIMPLE XI Siempre al mismo sitio (Julio 2016)

 

PEQUEÑAS REFLEXIONES EN PROSA SIMPLE XI  Siempre al mismo sitio (Julio 2016)

 

Siento que vuelvo al mismo sitio, aunque a decir verdad, el lugar no coincide exactamente; se produce este vívido espejismo porque se da la confluencia precisa para llegar a la misma sensación de entonces, y de otras veces, diferentes pero con la misma esencia de mi yo solo frente al mundo. Otra vez la soledad se convierte  en un extenso caleidoscopio por el que observo las jugarretas del levante rabioso y los movimientos de compás desconocido que confiere ritmos únicos a la gente que pasa, tan ajena, tan observable, sin saber nada de mi realidad.

Me recreo en la introspección absorbente de la noche ruidosa y circular, que termina por desplegarse a mi alrededor con sus segmentos existenciales anónimos y llamativos a la vez. Me vienen a la mente los rumores de aquellos días parapetados en la memoria con la curiosa impresión de retornar a un tiempo del que prácticamente no queda ni el humo, con el corazón casi convencido de tener veintitantos, mirando en derredor con una búsqueda joven y resplandecientemente osada, con el latido ilusorio de haber vuelto a aquel momento perdido, a aquellas tardes calurosas, a aquella entrada expectante en los comienzos de mi vida adulta. Y todo porque me recorre la misma soledad, como de extraño recién llegado, el mismo punto de partida desde el alma nueva con los ojos abiertos, como por estrenar, aun sin ser cierto…

EL HOGAR (Junio 2016)

Cajón

 

EL HOGAR  (Junio 2016)

 

Esta casa que una vez llamé hogar,

se está quedando al borde de los huesos.

Los cajones, en madera desnuda,

miman las huellas de las telarañas,

y suman más empeño en silenciar

los susurros dolientes del espacio,

celosamente anclado en sus raíces.

 

Me voy llorando con los ojos mustios,

impregnando de sangre las paredes,

con tres cuartos del alma derretidos

por el suelo y las capas del colchón,

sellando las rendijas y los muebles

con una llamarada de presencia,

como las tumbas de las catedrales.

 

Aquí se queda el eco de mi nombre

cual cauce venerado de leyenda

que el nudo persistente de los años

talló con fundamentos de hormigón,

y aquel rostro que fue feliz un día

se queda cincelado en cada estancia

al aroma infinito del recuerdo.