LOS DÍAS QUE ME QUEDAN (Septiembre 2026)

LOS DÍAS QUE ME QUEDAN  (Septiembre 2026)

Los días que me quedan,

los que aún voy contando,

son muchos menos que los que se fueron,

los que se diluyeron en las aguas

de este río salvaje y alevoso

que el azar en su burla me ofreció.

Lo que el reloj señala

con sus turbias agujas,

son un puñado de horas pequeñas,

ya casi desvestidas de sus hojas,

en un intento por erguirse al sol

y llenarse de luz en las mañanas.

Cómo no he de cuidarlas,

y custodiar los días,

henchir cada pulsión del minutero,

para urdir mi sonrisa en esa magia,

restos de tiempo entre blondas y encajes,

en el hueco fugaz de mi pañuelo.

Yo les daré la vida,

la que mi voluntad

me pueda permitir en estos años,

con el deseo ajado y polvoriento,

a la orden voraz del deterioro,

bajo la ley cruel que me ata el cuerpo.

No voy a sucumbir.

Mi intención está en lucha.

Y en estos pocos días que me quedan

pelearé contra el viento y la ceniza,

contra la dictadura de los huesos

y el dolor y su sombra ineludible.

Estos días contados

no aceptan rendiciones.

¡AY, QUÉ DOLOR, CEUTA, QUÉ DOLOR! (Septiembre 2026) (¡Qué pena de ciudad tan hermosa, limpia, segura y libre en la que tan buenos momentos he pasado! Le dedico este poemilla de corte aflamencado, porque allí son andaluces)

¡AY, QUÉ DOLOR, CEUTA, QUÉ DOLOR!  (Septiembre 2026)

¡Ay, qué dolor, qué dolor!

Que su hogar ya no es su casa,

ni su mar tiene el color

de la tarde cuando pasa.

¡Ay, qué pena, Dios, qué pena!

Que la ciudad invadida

no entiende qué la condena

y le arrebata la vida.

¡Ay, qué dolor, qué dolor!

No hay niños, risa, alegría,

solo un pestilente hedor

que emponzoña la bahía.

Y nadie sabe razones

que expliquen este atropello

que ha roto los corazones

de un pueblo fiel, justo, y bello.

No brilla por las esquinas

la libertad tan preciada,

sino un ruido de espinas

en una tierra asediada.

¡Ay, qué pena el alma siente,

como un puñal en la entraña

de esta ciudad tan valiente,

que es el tuétano de España!