
LOS DÍAS QUE ME QUEDAN (Septiembre 2026)
Los días que me quedan,
los que aún voy contando,
son muchos menos que los que se fueron,
los que se diluyeron en las aguas
de este río salvaje y alevoso
que el azar en su burla me ofreció.
Lo que el reloj señala
con sus turbias agujas,
son un puñado de horas pequeñas,
ya casi desvestidas de sus hojas,
en un intento por erguirse al sol
y llenarse de luz en las mañanas.
Cómo no he de cuidarlas,
y custodiar los días,
henchir cada pulsión del minutero,
para urdir mi sonrisa en esa magia,
restos de tiempo entre blondas y encajes,
en el hueco fugaz de mi pañuelo.
Yo les daré la vida,
la que mi voluntad
me pueda permitir en estos años,
con el deseo ajado y polvoriento,
a la orden voraz del deterioro,
bajo la ley cruel que me ata el cuerpo.
No voy a sucumbir.
Mi intención está en lucha.
Y en estos pocos días que me quedan
pelearé contra el viento y la ceniza,
contra la dictadura de los huesos
y el dolor y su sombra ineludible.
Estos días contados
no aceptan rendiciones.