
MIS GORRIONES (Septiembre 2026)
Hace tiempo que no vienen
a visitar mi terraza
esos gorriones del barrio
que de mi alpiste gozaban.
A saltitos, por el suelo
del balcón, después del alba,
iban recogiendo sobras
que mis pájaros tiraban.
Era una delicia verlos
con su jubilosa estampa,
en festín improvisado
a la sombra de la jaula
en la que mis pajarillos
compartían su bonanza.
Mis pájaros ya no están,
la muerte se los llevó,
dejaron muda y oscura
la silueta del balcón.
Eran ya viejos, muy viejos,
y el tiempo no perdonó
ni su gracia cantarina
ni el brillo de su color,
ni su plumaje acerado
por un aura tornasol.
Se apagaron sin remedio,
igual que me apago yo,
y ya no hay fiesta de aves,
ya no viene ni un gorrión.